Seminario Virtual:

 "Educación para la inclusión a lo largo de la vida"
Proceso preparatorio para la CONFINTEA V + 6

Pavimentando el camino a Bangkok

GEO / ICAE

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PONENCIAS


Mesa 1: “El rol de la Educación de personas jóvenes y adultas en el siglo 21”
14 de julio al 17 de julio 

- Reflexiones sobre los desafíos del contexto global actual y su relación con el contexto local. Por Sofia Valdivielso

- Raza y educación. Por Sueli Carneiro

- Reflexiones para la inclusión de las mujeres en la Educ-Acción para la Sustentabilidad Ecológica con Justicia Social. Por Moema Viezzer

- EDUCACIÓN PARA LA PAZ. Por Ana Cristina Pino.


Mesa 2:
“Los distintos espacios de aprendizaje”
21 de julio al 25 de julio 






















Reflexiones sobre los desafíos del contexto global actual y su relación con el contexto local.

por Sofía Valdivielso
GEO España


El objetivo de esta introducción al seminario es presentar algunas reflexiones sobre lo que ha sucedido en el mundo desde Confintea V, celebrada en Hamburgo en Julio de 1997, hasta el presente. Estas reflexiones pretenden ligar los cambios globales con los locales pues es en las localidades donde estos cambios se materializan. Se expondrán sólo algunas pinceladas que serán analizadas con mayor profundidad en el resto de las ponencias de esta mesa.

Muchos son los cambios que hemos vivido en estos últimos seis años. Algunos muy positivos que nos impulsan a la esperanza pero otros, muy negativos y éstos nos empujan hacia la desesperanza. Tal vez, una de las cosas que hemos aprendido en estos últimos seis años es que la esperanza y la desesperanza son las dos caras de una misma moneda, no pueden existir una sin la otra. ¿cómo sabríamos que estamos esperanzados si no sabemos lo que significa no tener esperanza?

Para responder a esta pregunta hemos de reflexionar sobre algunas de las cosas que han sucedido y están sucediendo y que nos llevan tanto a uno como a otro sentimiento. Comencemos por las luces de alarma que nos llevan a la desesperanza.

El 11 de septiembre del 2001 marca un antes y un después en relación a la forma de construir una realidad que se define por ser cada vez más compleja y más frágil. A raiz de este acto terrorista, que hemos visto todas en vivo y en directo, hemos tomado conciencia de lo que muchos analistas sociales venían diciendo hacía tiempo. A saber, que estábamos asistiendo al parto de una era cargada de riesgos. Estos riesgos son manufacturados, es decir construidos por el hombre. (Giddens, 2000; Beck, 1998). La conciencia de este riesgo lleva aparejada la conciencia de la incertidumbre. La incertidumbre puede ser entendida como una fatalidad o como una cualidad de lo real (García Roca, 1996). Si la entendemos como una fatalidad produce miedo. Por el contrario, si la tomamos como una cualidad de lo real, nos lleva a la prudencia y a la esperanza.

Es evidente que desde los poderes globales el riesgo y la incertidumbre se están traduciendo como una fatalidad y esto está llevando a la organización de un mundo en el que el miedo, la represión, la exclusión y la muerte van en aumento. El terrorismo se ha convertido en el demonio del siglo XXI y el miedo y la inseguridad que produce justifica que se acepte la pérdida de derechos fundamentales a cambios de más seguridad. El debate en torno al binomio libertad/seguridad  adquiere en estos últimos años una enorme fuerza. El concepto de guerra preventiva es sólo un ejemplo de hacía dónde se dirige este debate.

En el plano político global estamos asistiendo a la rotura del consenso internacional, del multilateralismo, y al surgimiento de un nuevo unilateralismo encabezado por los EEUU. Este se basa en la imposición de sus propios puntos de vista, en el fundamentalismo de la razón práctica y económica que simplifica y reduce la realidad a un único punto de vista y que entiende al disidente como enemigo. O estás conmigo o estas contra mi; o eres mi amigo o eres mi enemigo, es la máxima de este nuevo fundamentalismo.

También se ha puesto de manifiesto la debilidad del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Esto nos puede llevar a pensar en dos direcciones: una, que no sirve para nada y dos, que podemos  aprender de sus debilidades y  tratar de organizarlo de otro modo para que cumpla con lo que es su mandato, que no es otro que el de resolver los conflictos internacionales por medio de las palabras y no de las armas. Socializar estos debates, inventar nuevas respuestas, facilitar la toma de conciencia de la necesidad de participar en la construcción de otro mundo posible es una de las tareas que la educación a lo largo de la vida ha de enfrentar en los años venideros. No debemos cerrar los ojos a lo que estamos observando porque las decisiones que se están tomando a nivel global impactan en nuestras vidas cotidianas. Por ejemplo, comenzamos a observar que toda persona que se manifiesta crítica con este pensamiento único comienza a ser considerada sospechosa. Sabemos que hay listas negras y que éstas están creciendo. La disidencia no se admite y se penaliza. El miedo aumenta, la desconfianza también. Cada vez hay menos gente que se atreve a opinar públicamente lo que piensa por miedo a las represalias. Se está penalizando al diferente. La diferencia es sospechosa cualquiera que sea ésta.

En el plano económico, la globalización está ahondando la brecha entre los que tienen acceso a la información y al consumo y los que no. Es decir, entre los que están incluidos en el bienestar y los que están excluidos de él. Las instituciones económicas globales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio, (todos miembros del Foro Económico Mundial, que hace algunas semanas se reunió en Jordania), están tomando decisiones que nos afectan a todas y lo están haciendo sin consultarnos, sin ninguna legitimidad pues ellos no responden ante la ciudadanía, no han sido elegidos democráticamente y están imponiendo un orden global que podríamos definir como insostenible, injusto y cargado de riesgos. 

Por ejemplo, el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) es uno de los acuerdos más importantes de la Organización Mundial del Comercio. El Acuerdo, que entró en vigor en enero de 1995, y está dirigido a privatizar servicios que históricamente se han definido como públicos: la educación, la sanidad, la energía, las telecomunicaciones, el agua,  y de esta manera algo que en nuestro imaginario cultural se ha definido como derechos se están convirtiendo en mercancía. Esto quiere decir que aquellas que van a poder “disfrutar” de estos servicios serán las que puedan pagarlos, las que no tengan acceso al consumo, serán las excluidas. El estado ha abandonado su responsabilidad histórica que no es otra que la de garantizar los derechos. Desde esta perspectiva, en la que todo se compra y se vende, la vida que tiene valor es sólo aquella que tiene valor de cambio.

Pero no todo son malas noticias. Afortunadamente estamos asistiendo también al nacimiento de un nuevo poder global: la ciudadanía mundial, el poder social. Este poder se articula sobre la base del derecho y de la ética y levanta su voz para insistir en que otro mundo es posible. Las voces críticas, a pesar de la política del miedo y de la represión, se están oyendo en todas las esquinas del planeta. Una nueva conciencia está emergiendo. Una conciencia que entiende la naturaleza humana desde una perspectiva compleja y múltiple que abarca lo biológico, lo cultural, lo social, lo histórico, lo político y lo económico, no como naturalezas aisladas unas de otras sino incluidas unas en otras, todas causa y consecuencia de todas las demás. Una conciencia que rechaza el pensamiento único, que rechaza el pensamiento fragmentario porque lo considera responsable de está realidad fragmentada, que también rechaza la desigualdad al mismo tiempo que celebra la diversidad, que tiene en cuenta el caos, que entiende que todo está relacionado con todo y  comprende que otro mundo posible ha de construirse sobre la base de la inclusión de todas nuestras realidades y de todas nuestras dimensiones como seres humanos. Facilitar la emergencia de esta nueva conciencia es una de las tareas principales de la educación del siglo XXI,  porque como dijo Einstein “Este mundo o es uno o ninguno”. Queremos que sea Uno, en ello estamos todas. Celebremos que somos parte de la esperanza.

Sofía Valdivielso Gómez
GEO (España)


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Raza y educación 

por Sueli Carneiro*
GELEDES  BRASIL

‘‘Los estereotipos de los maestros en lo que se refiere a la educabilidad de los niños negros y pobres funcionan como profecías que se auto-realizan. Esos estereotipos están en la base de un sistema de mensajes que contribuye para configurar la autoestima de los niños. Esta parece ser área crucial de intervención; siempre que no se destruya ese cuello de botella en el sistema educacional brasileño, seguirá funcionando como uno de los principales mecanismos de transmisión intergeneracional de las desigualdades raciales." (Carlos Hasenbalg)

El racismo y la discriminación producen exclusiones en el acceso a la educación en las posibilidades de adentrar y concluir los ciclos formales de escolaridad; de ver reconocida y valorada la diversidad de las contribuciones de los diferentes grupos étnicos y raciales y sus culturas en el patrimonio de la humanidad.

El reconocimiento de ese problema en la sociedad brasileña viene promoviendo el desarrollo de innumeras acciones por las organizaciones negras y otras instituciones de la sociedad civil empeñadas en la superación del racismo y de las desigualdades raciales en el ámbito de la educación. Esas acciones se expresan en diferentes dimensiones de la temática de la educación, enfocando críticamente a la educación formal, la enseñanza pública, los instrumentos didácticos, la formación de docentes. En lo que se refiere al libro didáctico, se señala la sedimentación de roles sociales subalternos y la reificación de estereotipos racistas, protagonizados por los personajes negros. Se demuestra en que medida esas prácticas afectan a niños y adolescentes negros y blancos en su formación, destruyendo la autoestima del primer grupo y, en el segundo, cristalizando imágenes negativas e inferiorizadas de la persona negra, empobreciendo, en ambos casos, la relación humana y limitando las posibilidades exploratorias de la diversidad racial/étnica/cultural.

En relación a los currículos escolares, se llama la atención para la ausencia de contenidos ligados a la cultura afro-brasileña y a la historia de los pueblos africanos en el periodo anterior al sistema esclavista colonial.

Se han desarrollado varias iniciativas de inclusión de esos temas en los currículos formales de ciertas escuelas, o aún en redes de enseñanza de algunas ciudades brasileñas. Sin embargo, se tropieza en el problema de la falta de formación del profesorado para tratar tales cuestiones en clase, lo que evidencia la urgencia de la capacitación de educadores y la producción de recursos didáctico-pedagógicos para esa finalidad.

Una de las experiencias más originales para la reversión de las desigualdades en el acceso a la educación ha sido la creación de cursos preparatorios para los exámenes de ingreso a la universidad para estudiantes negros, cuya relevancia se puede medir por la vertiginosa expansión que tuvieron en todo el país y que vienen, con su práctica, impulsando el debate sobre la necesidad de políticas públicas para la democratización de la enseñanza universitaria. La emergencia de los cursos preparatorios deriva del hecho de que tan sólo el 2% de los negros tiene curso superior, mientras el 11% de los blancos alcanza ese grado de instrucción.

A pesar de las resistencias que envuelven el tema de las acciones afirmativas, proyectos de ese tipo empiezan, aunque tímidamente, a desarrollarse a partir de alianzas estratégicas. Se entiende por acción afirmativa cualquier política que tenga por objetivo favorecer grupos socialmente discriminados en función de su pertenencia racial/étnica, religiosa, su sexo y orientación sexual y que, como consecuencia, experimenten situación desfavorable con relación a otros segmentos sociales. Las premisas de la acción afirmativa son el reconocimiento de que personas sujetas a la desigualdad deben recibir trato diferenciado y la promoción de la justicia social.

El proyecto XXI, iniciativa de la Fundación BankBoston en colaboración con el Geledés — Instituto de la Mujer Negra y la Fundación Cultural Palmares desarrollado en Sao Paulo, es un proyecto que tiene por objetivo asegurar a 21 adolescentes negros de familias con ingresos entre uno y tres salarios mínimos, oriundos de escuelas públicas y con histórico escolar excelente, la posibilidad de graduarse en la carrera que eligieren.

Es un proyecto de nueve años de duración que, además de apoyar a esos jóvenes hasta la conclusión del nivel universitario, ofrece capacitación en lengua extranjera, computación, formación para la ciudadanía, seguro-salud, alimentación y apoyo a sus familias para que pueda prescindir del trabajo de esos jóvenes y mantenerlos en la escuela.

El proyecto Generación XXI es una experiencia-modelo de acción afirmativa, por el cual se busca sensibilizar otras empresas brasileñas a incluir la promoción de la igualdad racial entre sus responsabilidades sociales.

Entre las visiones que informan el sentido común, y gran parte de los científicos sociales, la más corriente es la que considera la situación de inferioridad social de los negros como fruto de la magnitud del problema social brasileño, siendo los negros los más apenados en ese contexto, por el handicap negativo acumulado en función de la esclavitud. Para el sociólogo Carlos Hasenbalg, ‘‘la interpretación de las desigualdades raciales con las desigualdades sociales, económicas y regionales sugiere que, a corto, mediano y largo plazo, políticas destinadas a combatir a la pobreza y mejorar la distribución de ingresos deberán tener un impacto positivo sobre las desigualdades raciales, aún cuando esas políticas no tengan una inspiración específicamente racial […] Un problema con programas de redistribución de ese tipo (programas de complementación de ingresos para familias con hijos en edad escolar) es que, en principio, no interfieren con las prácticas discriminatorias que provocan las desventajas raciales".

La sociedad civil está haciendo su parte. Ahora es con el Estado.

*Sueli Carneiro, postgrado en Filosofía de la Educación por la USP - Universidad de Sao Paulo, es investigadora del CNPq y directora del Geledés — Instituto de la Mujer Negra


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Reflexiones para la inclusión de las mujeres en la Educ-Acción para la Sustentabilidad Ecológica con Justicia Social.

por MOEMA L. VIEZZER
Rede Mulher de Educação
Brasil

He leído con mucha atención e interés los textos anteriores de Sofia Valdivielso, Gigi Francisco, Sueli Carneiro, Ana Cristina Pino y comentaristas y el último recibido de Darlene Clover relacionado con el asunto de la educación y el medio ambiente. 

Retomar el GeoSeminar a partir de la dimensión de “our environnement”  necesariamente nos reenvia a todo lo que ya se ha dicho anteriormente y nos coloca, de manera mucho más intensiva, frente al desafío de pensar y actuar dentro de un nuevo paradigma donde se considera que “el Todo está en todo” y “lo Global está en el local”. Trascendiendo la dimensión geográfica, como bien explica Vandana Shiva, “en la forma de tratar una semilla está contenido el modelo global de desarrollo que adoptamos”. 

Como ya se comentó anteriormente, el modelo de desarrollo que se ha impuesto a nivel global se ha averiguado como un modelo insostenible. Por eso mismo Gaia, nuestra “Pachamama” - la Madre Tierra viene demostrando cada vez con más fuerza, a través de los mas diversos síntomas, que hemos llegado al límite de vida del planeta con todas las especies que en ella viven - incluyendo la especie humana, principal responsable  por el proceso de deterioro del “telar de la vida” y que hay que cambiar todo. 

Lo que me gustaría señalar es que, si por un lado eso se debe a los grandes grupos de poder económico como apunta el texto de Darlene Clover, se debe también al paradigma de las “monoculturas de la mente” adoptado por la mayoría de los seres humanos de todos los niveles y condiciones de vida, paradigma apoyado por estructuras económicas y políticas que nos hace pensar y actuar en nuestro cotidiano dentro de los padrones de vida que ignoran la biodiversidad de la naturaleza y la diversidad cultural de las sociedades. Ese paradigma se hace evidente en los resultados de la colonización blanca, normalmente ausente de nuestros libros de enseñanza y otros “mecanismos de transmisión de desigualdades” como señaló Sueli Carneiro. 

Un ejemplo muy concreto de la relación existente entre explotación de riquezas, exploración colonial y racial es Haití, primera República Negra del Mundo y segundo país independiente de las Américas. Tamaño ha sido el deterioro ambiental de las tierras causado por la colonización de esa “Perla de las Antillas” responsable durante años y años por más de 40% del producto interno bruto de Francia, que hoy día ese país se encuentra entre los más pobres del mundo, con incapacidad de hacer producir para hacer vivir a su gente. Muchos otros países llamados de sub-desarrollados han pasado por procesos similares, incluyendo guerras sucesivas que han dejado secuelas de deterioro del ambiente natural y cultural por años y siglos

En un casi extremo opuesto a Haiti, mitad de una pequeña isla del Caribe, otro ejemplo de la relación entre deterioro del ambiente y mala calidad de vida puede ser el gigante Brasil, contemplado por la Naturaleza como el país que detiene la mayor biodiversidad del planeta. Apuntado como la 10ª. economía del mundo, este país hoy se encuentra  en el n. 65 del IDH-Indice de Desarrollo Humano en el ranking de 175 naciones, con un problema a más que compromete todos los otros indicadores: la concentración de riquezas acompañada de la destrucción de los recursos naturales que lo hace ocupar la 6ª. peor colocación en este asunto. Superado apenas por naciones africanas muy pobres como Namibia, Botsuana y Sierra Leone, Brasil es así, un ejemplo dramático de la relación directa existente entre desarrollo insostenible y aumento de la violencia urbana y rural conectada con el aumento de la distancia entre ricos y pobres -  entre los cuales siempre se encuentran las mujeres y las poblaciones negras e indígenas como las más pobres y excluídas del acceso a la educación. 

Que se trate de países pobres hoy día en su ambiente natural y social o de países ricos con poblaciones pobres debido al modelo insostenible de desarrollo global, la Educ-Acción Ambiental pasa necesariamente por el concepto de la “paz positiva” señalado por Ana Cristina Pino como “a model of cooperation and integration among human groups including: … eliminate direct and strucutral violence… be in harmony with oneself, with the rest of the human beings and with nature.”

CONFINTEA V + 6 es un momento más que oportuno para incluir, en ese sentido,  como textos de referencia para la educación de jóvenes y adultos en el Siglo XXI, textos planetarios inspiradores que contienen una perspectiva de género y un aporte significativo de las mujeres en su visión de un nuevo mundo posible:
·       La Carta de la Tierra (iniciada en el proceso de Río 92);
·       El Tratado de Educación Ambiental para Sociedades Sostenibles y Responsabilidad Global (aprobado en el Forum de ONGs y Movimientos sociales Río 92);
·      
La Agenda XXI (aceptada por los gobiernos en la Conferencia de Río - capítulo 34 sobre Mujer y Ambiente);
·       La Agenda XXI de Acción de las Mujeres por un Planeta Saludable y por la Paz (aprobada en Río 92 y revisada en Johannesburgo, 2002).

(Ver documentos complementarios)

Desde el punto de vista metodológico, las mujeres pueden contribuir significativamente para que todo tipo y nivel de educación sea prepasado por los conceptos de Alfabetización Ecológica, tal como indica Fritjof Capra en su propuesta de Comunidades de Aprendizaje. 

Por fin, llevando en consideración el amplio espectro de la cuestión ambiental, que sobrepasa los derechos humanos individuales, los derechos colectivos y los derechos difusos, es urgente encontrar una Pedagogía de la Interface destinada a los distintos Actores Sociales que interfieren en la calidad del ambiente/ calidad de vida, del ámbito local al planetario. En este particular, hay que dar mucha atención al uso apropiado de los medios de comunicación, como lo ha propuesto Gigi Francisco. 

Para la propuesta de Life-Long learning, el tema del medio ambiente (our environment) es particularmente significativo puesto que, frente a su complexidad, nada más resta que declarar: “somos todos aprendices” (we are all learners).   

Con mi abrazo, felicitaciones al equipo coordinador y participantes del  GeoSeminar en ese grupo n. 01 y mis mejores deseos para CONFINTEA V +6,

MOEMA L.VIEZZER 
Fundadora de Rede Mulher de Educação-Brasil
Consultora de educación en género y medio ambiente. 
Integrante del Consejo Internacional de la Universitas Paulo Freire.


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EDUCACIÓN PARA LA PAZ

Ana Cristina Pino C.
REPEM Colombia.

UN PANORAMA  LOCAL

Revisando materiales para responder a las preguntas en torno a la educación para la paz y la educación que requerimos las mujeres, me encontré con una fotografía de la zona alta de la montaña. Allí, en medio de una pendiente pronunciada se encuentra un grupo de trabajadores recogiendo la cosecha de papa. Al fondo tres encenillos[1] sobresalen a la ampliación del terreno para el cultivo, pequeñas manchas blancas hacen contraste con la tierra, es la erosión que logra ser disimulada por la niebla baja. Quienes son esos trabajadores? Hombres rudos para el trabajo fuerte  que manejan el cultivo, negocian, comercializan, son dueños del camión o el tractor, consumidores de cerveza luego de sus largas jornadas de trabajo. Trabajadores estacionarios denominados sabaneros  recogen la cosecha, algunos habitantes del páramo, especialmente las mujeres les temen, pues aumenta la inseguridad,  las agresiones, acosos, violaciones, embarazos ,cuando se hacen presentes en tiempo de  cultivo. Los niños también se vinculan al trabajo y por esos días la escuela cierra sus puertas,  van a aprender el  trabajo con los sabaneros,  entre cervezas, chistes vulgares y costumbres de “hombres de mundo “. 

Y las mujeres?  No aparecen siquiera en la foto, pues el cambuche donde tienen armado el fogón se esconde bajo un matorral; duran  horas cargando leña, cogiendo agua, pelando papa, manteniendo el fogón vivo, una comida tras otra en medio del frío intenso y el asedio de un grupo de hombres que las rodean. La fotografía muestra una escena corriente en el paisaje de la alta montaña, la imagen nos habla por un  lado del deterioro ambiental; agua, bosque, suelo que se acaba por el negocio agrícola en el páramo[2] y por otro, la expresión cruda de todas las formas de discriminación, explotación, violencia y desigualdad de clase y de género.

Mujeres que  no accedieron a la escuela, dependientes, sin opciones y con cargas de trabajo fuertes, niñas que aunque asisten a la escuela no tienen otra opción que reproducir la invisibilidad de su madre detrás del fogón. Niños trabajadores aprendiendo una cultura del deterioro, la discriminación y la violencia intrafamiliar y laboral. La escuela  no aparece en el  paisaje, una construcción y sus aulas dan la idea de que existe  educación en la región; trabajadores explotados en condiciones de miseria, negociantes, cuyo único interés está en la utilidad. Ese es el panorama local.

Qué nos expresa esta descripción fotográfica?  Destrucción de recursos fundamentales para la vida,  dependencia y sometimiento a una cultura patriarcal que continua instaurando identidades masculinas hegemónicas, androcentricas, con poder de dominio e identidades femeninas dependientes y subvaloradas. 

Qué hacer desde el ámbito de la educación para la paz con este panorama?  Cómo cambiar  el hecho de  que la escuela ha estado al margen de esta problemática y ha contribuido a reproducirla.?

Hoy estamos ante la preocupación de acciones globales por la educación que le apuesten política y éticamente  a eliminar relaciones de dependencia,  que le apuesten a crear una cultura de paz que transforme de fondo el orden de valores patriarcales, capitalistas, fundamentalistas y guerreristas.

La reflexión local  está llena de contenidos sobre  la reflexión global y a su ves las acciones globales deben dar cuenta de cambios en la cultura en lo local. El cambio educativo global puede nutrirse de los cambios locales  en una relación sinérgica.

Es preciso con una  visión holística y como prioridad, reconstruir los cimientos de una condición humana deteriorada, en donde  hombres y mujeres sean libres, autónomos, creativos, sensibles, justos. Es necesario enfrentar la vida personal y colectiva en equidad, ejercer la ciudadanía plena y las formas de poder inclusivas, producir cambios personales,  valorar  el sentido del conocimiento, el sentido de lo local y lo diverso,  para nutrir  la condición humana  desde todos los sectores y ámbitos del desarrollo. En ultimas estamos refiriéndonos a visiones de desarrollo que conviertan en el centro de sus preocupaciones lo humano y todas las formas de vida. Las visiones de desarrollo que acompañan hoy el devenir de nuestros pueblos colocan de manera dual y  en oposición lo individual y lo colectivo, lo local y lo global, la jerarquización, el  determinismo  y el poder de dominio como ejes de su accionar, del que está adentro y el que esta afuera. El pensamiento dual  promueve  practicas de inequidad y exclusión. Se requiere promover visiones emergentes de desarrollo y avanzar  hacia una visión en donde se entienda,  “El desarrollo como un espacio creativo de generación de alternativas para por ejemplo eliminar la violencia de la convivencia. Es una clave para el nuevo paradigma  del desarrollo,  el conjunto de procesos de todo tipo económicos, sociales, culturales, jurídicos tendientes a deslegitimar la violencia como mediación  de la convivencia  y no solo deslegitimarla sino, hacerla inútil, innecesaria, erradicarla “erradicar la violencia como mecanismo de convivencia y como legitima forma de dirimir conflictos “.[3] Es decir,  la cultura de paz y la educación para la paz son ejes fundamentales  de una  visión del  desarrollo que parta de la consideración de lo humano y todas las formas de vida planetaria. Solo así, tendremos nuevas imágenes fotográficas de la zona de la alta montaña y de todos los rincones del planeta.

UN ACCIONAR CONCRETO EN LA EDUCACIÓN PARA LA PAZ.

Una educación para la paz va constatando la propuesta de humanidad que queremos.

“ La educación en occidente es abrir la cabeza y meter los conocimientos, los pueblos indígenas hablamos de que el niño es un sujeto y que el centro de la educación es la madre tierra.....Cuando....enseña matemática no lo hace pensando en el niño sino en la relación de él con la madre tierra; la educación tiene que hablar de la vida, así se construye la paz.” 

Abadio Green, líder indígena colombiano.

En primer término es necesario aclarar el concepto de  paz al que nos estamos refiriendo para adelantar acciones educativas, pues sobre este tema pueden existir diferentes interpretaciones. La mayoría   entienden la paz como la ausencia de guerra en donde existe un orden legitimo que se apoya en aparatos militares que garantizan el orden y defienden el territorio. Aquí, hablamos de paz, en el sentido positivo. Este concepto,  “la paz positiva”,  trabajado ya por expertos y expertas del tema, propone entender la paz  como “ un modelo de cooperación e integración entre los grupos humanos, que  se caracteriza por la ausencia de violencia indirecta o violencia estructural que equivale a: armonía social, justicia e igualdad; eliminación de la violencia directa y estructural  y  la armonía,  consigo mismo, con los demás seres humanos y con la naturaleza”. Este concepto enlaza los derechos humanos y los convierte en condición inherente en tanto el “disfrute de los derechos y de las libertades  es un camino expedito para conservar y afianzar la  paz”.

Un accionar concreto en la educación para la paz se puede encontrar en las propuestas educativas adelantadas por las mujeres en el ámbito del movimiento social. Estas propuestas  son de diverso orden y se han encaminado a resignificar la cultura patriarcal, se  ha hecho un ejercicio permanente por desaprender practicas y discursos de un orden genérico establecido.

Desaprender,  es importante en la educación para la paz porque es una practica  que desinstala de las mentes, de las conciencias,  de las ideas, de los espíritus, de  los imaginarios,  las bases de sociedades individualistas, competidoras y violentas. Se requiere ir cambiando formas de pensar y actuar  para ir apropiándonos de nuevas formas de análisis,  es decir es necesario ir dejando de pensar algunas cosas para  pensar otras nuevas.  Es necesario desaprender por ejemplo, el ejercicio del poder de dominio, centrado en la figura masculina; desaprender que la guerra es el destino propio de los hombres y que es la  forma válida de solucionar conflictos; desaprender la idea de las diferencias como antagonismo, desaprender la condición de dependientes, de excluidos, marginales, diferentes; desaprender practicas de consumo; desaprender desde el cuerpo su cosificación; desaprender la negación al ejercicio libre de la sexualidad y el placer. Desaprender que las únicas sociedades posibles son las occidentales cuya  población se prefiere   blanca, heterosexual y  monoteísta. 

Desaprender es una actitud abierta a lo establecido, transgresora del deber ser que ha moldeado conductas y legitimado  ordenes, modelos a imitar, regímenes, doctrinas. Los feminismos en el mundo han logrado cambios en las relaciones de género establecidas milenariamente,  precisamente por su opción de preguntarse y poner en duda lo  aprendido. Esta actitud da paso a formas de conciencia que movilizan condiciones para la paz sabiendo que otro mundo es posible, otro país es posible, otra condición humana es posible. 

Otros dos  conceptos básicos en la educación para la paz y que  se relacionan dinámicamente son los de la diferencia y la equivalencia. Educar para andar con el diferente y ser capaces de convertir la diferencia en una riqueza y no en una amenaza es un reto cada vez mayor en contextos de menor democracia  y más fundamentalismos. La diferencia intragenérica, intergenérica, etarea y multicultural, pero además, la diferencia política, religiosa, étnica, sexual son imprescindibles en un nuevo orden social. El concepto implica reconocer y valorar otras formas de ser y otros estilos de estar, es decir, dar igual valor (equivalencia) al diferente, son principios fundantes en las relaciones entre humanos y humanas si de cultura de paz hablamos. La equivalencia humana es un principio que fundamenta la universalidad de los derechos humanos. Desaprender y aquí vamos juntando las nociones, desaprender aquello tan arbitrario como que cada cual vale mas o menos en relación con otra persona, con relación a lo que piense, o a lo que siente, o a los bienes que posee, o por ser del otro sexo, es sin duda  una posibilidad valorativa sobre la cual se instaura la desigualdad y la exclusión.  Con estas nociones es imposible avanzar en educar para la paz si al otro o la otra le asigna un valor distinto que lo excluye pero que además lo o la discrimina. 

Convertir la diferencia como un bien público, como un asunto de interés y consideración de todos y todas hace que la diferencia no nos estorbe sino más bien sea una  vía a la convivencia. El reconocimiento y valoración de la diferencia genérica por ejemplo,  se constituye en una posibilidad de superación de las formas de exclusión instauradas en la sociedad patriarcal. Al ser un bien público, se comienza a crear practicas de relacionamiento básico y nuevas formas de relacionamiento entre los géneros que se constituyen en la base de un  tejido social distinto al  establecido. 

Ser equivalentes hombres y mujeres significa que en sus mutuas relaciones  se asigne igual valor  lo que a su ves supone desjerarquizar  y eliminar los privilegios masculinos y  las servidumbres femeninas ancladas en  el patriarcado. Un trabajo educativo que fomente formas de convivencia requiere en sus  dispositivos ideológicos y pedagógicos  nociones  de  equivalencia y diferencia. Pero además requiere sin duda trabajar por la eliminación de todas las formas de  discriminación. Si no  se acepta al diferente, si no se reconoce la equivalencia humana, se produce entre otros efectos, expresiones de discriminación. Estos tres conceptos  se entrelazan en una cadena de realidades que se tejen para producir violencias sobre mujeres hombres, comunidades y pueblos.

La educación sea ella formal o no formal,  regular o cotidiana, es un proceso  que fundamenta entre otras, la condición humana, desde la dignidad, el conocimiento, los valores, los principios, los derechos, los deberes. La educación contribuye a construir individualidades, identidades, subjetividades y en ese sentido debe comprometerse desde la paz, a educar para eliminar la discriminación. Eliminar o no reproducir el sexismo por ejemplo, sería una contribución importante en tanto se eliminarían actitudes y  acciones que disminuyen, excluyen, estereotipan a las personas de acuerdo a su sexo. Educar para no  discriminar es constitutivo en los procesos de paz.

Otros conceptos por desarrollar en el marco de la educación para la paz pueden ser:

El conflicto como elemento de potenciación y creación de formas de convivencia. El conflicto es un motor generador de cambio y a su ves de creación de formas de convivencia. Una educación para la paz debe tematizar sobre el conflicto, visibilizando las tensiones propias del devenir de los pueblos. Hacer del conflicto un hecho inherente de las dinámicas sociales y no ocultar su existencia permite reconocer que es necesario tramitarlo para potenciar desde él, cambios.

Desde el punto de vista de los géneros, el cambio en las formas de relacionamiento produce conflicto pues trastoca  relaciones de poder.  El patriarcado ha querido mostrar que las relaciones de género están desprovistas de conflicto, o mejor que se debe evitar el conflicto acomodándose a lo establecido, es decir, a la desigualdad y considera por el contrario que sus contradicciones son naturales. Cuando el conflicto se hace evidente, se logra modificar, tramitar, exigir relacionamientos distintos que sin duda contribuyen a la paz.

La afectación de los cuerpos, retomada en  propuestas innovadoras de educación , en las que se pretende erradicar métodos tradicionales en la relación enseñanza – aprendizaje, es necesaria,  para dar paso en esa relación a lo afectivo, a lo subjetivo. Educar para la paz,  implica pasar por la condición de los sujetos,  de sus identidades de género y su intersección con otras identidades. La pedagogía actual reconoce que la mejor forma de enseñanza es aquella que privilegia el sujeto y solo así  podrá constituirnos en humanos y humanas.  La afectación en tanto mueva, instale, resignifique,  pase por la razón y la emoción, aporta  en la pedagogía de la paz. La afectación como forma en la que se tejan vínculos, miradas introspectivas de la condición sexuada de ser y estar en el mundo, en las que se reconozca la propia subjetividad y se redefina el orden simbólico patriarcal.

La creatividad y el conocimiento como vías del “aprender para no depender”,  generando autonomía.

La Pedagogía en derechos humanos es esencial en una tarea de educar para la paz.  Los derechos individuales se encuentran vulnerados y los colectivos ni se nombran, ni se conocen. 

La pedagogía de los derechos humanos “no se puede amarrar  al  Estado porque sus derechos son anteriores al Estado e irán más allá del Estado, al igual que el transito de la cultura de la guerra a una futura cultura de la paz no pasa por el Estado solamente”.  La noción de derecho requiere pasar de la obligatoriedad como norma para su cumplimiento  al  derecho como regla de juego, como actitud, como principio, como valor, como eticidad.  Entonces la pedagogía  no debe estar prisionera de las declaraciones universales, requiere ser  inscrita  en la cultura humana.

Por ello, el derecho a la igualdad por ejemplo, en definitiva es discurso declarado universal, pero significa en la práctica, que en el mundo no haya más grupos separados, excluidos o discriminados  por ninguna razón. La educación para la paz requiere retomar de manera central los derechos colectivos en tanto la paz es uno de ellos.

Nicolás Buenaventura, pedagogo colombiano, especialista en educación para la paz, los derechos humanos y la democracia, plantea  una propuesta pedagógica del aprendizaje de los derechos humanos en nuestro tiempo, y dice que es necesario empezar su aprendizaje  por los derechos colectivos. Es decir,  propone organizar programas de derechos humanos empezando por los derechos de humanidad, siguiendo por los derechos sociales y culminando con los individuales. En ese orden de ideas,  es necesario comenzar a enseñar el derecho a la paz en forma positiva, es decir,  como un modo de vida, como una cultura, como una forma de convivencia y reciprocidad humana,  es  importante mostrar el ser cotidiano de la paz y luego su negación en la guerra. Igualmente es necesario desde lo pedagógico,  continuar la tarea de identificar los derechos de las mujeres,  como derechos humanos.

Todos estos conceptos que a la ves se constituyen en  practicas,  se encierran en un concepto mayor, el de la ética, pues la paz no es un asunto solamente de vivir bien en un medio sin hostilidades y con cierta calidad de vida, sino se trata además o en si mismo de poder vivir humanamente entre humanos y humanas y en   relación con todas las formas de vida ( léase naturaleza, cosmos,.....). Frecuentemente para dar  respuesta a los problemas de la modernidad se acude a la necesidad de impulsar principios éticos que transformen lo establecido. Siempre buscando dar sentido a las acciones humanas se apela a la ética o al contenido, las convicciones, las creencias y formas de conducta de una persona o un grupo social que da pie a estados de paz o de violencia. Lo cual es comprensible y sigue siendo vigente en esta reflexión.

Una educación para la paz en tanto sus fines, no podría ocuparse solamente de formar en asuntos o  cuestiones de convivencia y resolución negociada de conflictos,  de ponerse en el lugar del otro y aceptar  la diferencia, o reconocer los derechos de humanas y humanos,  sino  su apuesta iría más allá,  en tanto  esta educación permita descubrir lo humano de la vida. “Si uno no sabe como arreglárselas  para sobrevivir  en los peligros naturales, pierde la vida, lo cual sin duda es un fastidio grande; pero si uno no tiene ni idea de ética, lo que pierde o malgasta es lo humano de su vida y eso, francamente, tampoco tiene ninguna gracia”[4]

Este fin, refuerza y amplia mi humanidad, la humanidad que se porta en un cuerpo sexuado. Lo humano siempre se ha asociado  al hombre y a lo masculino, es decir  tiene una connotación androcentrica y antropocéntrico. Se requiere modificar este imaginario y comprender la esencia de lo humano desde la perspectiva de los géneros y las generaciones. No es una condición neutral, ni natural lo humano, ella también se inscribe, se moldea,  se instaura, se promueve, se posibilita, se le dan condiciones para tener el placer de vivir humanamente. Por ello,  promover la condición de lo humano como base ética resulta un imperativo en la educación para la paz.

Desde la perspectiva de los géneros sería útil retomar aquí los planteamientos de la ética feminista propuestos por Marcela Lagarde.  Estos son principios ético-políticos se pueden proponer para el conjunto de la sociedad y el Estado porque finalmente tienen que ver con la equidad y la igualdad como aspiración de las sociedades que aspiran la paz. 

En principio la autora retoma la noción del auto – cuidado para “cuidarnos de la violencia de los otros sobre nosotras mismas, de la violencia de nosotras hacia los otros y otras y de la auto-violencia. La manera de avanzar en el auto-cuidado es a través de la autonomía y el desarrollo de poderes de afirmación logrando concordancia entre lo que deseo, lo que quiero, lo que puedo, y lo que hago”[5].

Además del autocuidado, Marcela propone una cultura política basada en el desarrollo de la equipolencia, la equidistancia, la equifonía, la equipotencia y la equivalencia de la que ya hemos hablado.

La equipolencia; es decir la equidad entre todos los polos de una relación, de una conjunción o una asociación. La equidistancia para deconstruir la invasión de género: ni te invado, ni  me invades, es necesario reivindicar tu distancia y la mía. La equifonía como otro principio político del derecho a mi palabra porque tu palabra y la mía son legitimas.  La equipotencia para reconocer el poder para vivir, es decir,  legitimar y construir poderes para vivir. 

Estos principios afirma Marcela Lagarde se constituyen en principios para la igualdad y la equidad que bien pueden incluirse como fundamentales en los procesos de educación para la paz.

APORTES DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES A LA EDUCACIÓN PARA LA PAZ.

El movimiento social de mujeres ha tejido cultura de paz. Ha desarrollado formas en su accionar que muestran sus propósitos y en Colombia son múltiples los ejemplos que dan cuenta de  este aporte

Los distintos movimientos sociales, ambientalistas, contra la guerra, pacifistas, indigenistas, feministas, han hecho aportes  significativos a la educación para la paz. En concreto el movimiento social de mujeres y las distintas corrientes feministas  han aportado de múltiples formas, mencionaremos algunos de estos aportes.

·      Los feminismos como opciones políticas de emancipación y transformación cultural, sin armas, y bajo propuestas de movilización y conciencia de género, han desarmado, desentrañado, deconstruido,  los códigos perversos del patriarcalismo, buscando cambios profundos en los ordenes establecidos por esta milenaria cultura.

·      Las organizaciones de mujeres  han trabajado desde la perspectiva de derechos humanos, ciudadanía, empoderamiento para construir justicia. 

·      Los cambios logrados se  han realizado entre otras, gracias a acciones y denuncias contra todas las formas de violencia y discriminación

·      Dentro de sus enfoques, los feminismos  han propendido por un desarrollo humano, sostenible, con justicia social y de género, buscando formas de resistencia y manejo del conflicto por vía de la negociación.

·      Como movimiento  social ha hecho un pronunciamiento rotundo en contra de la guerra.

Este accionar tiene una base fundamental que crea  cultura de paz, donde la educación ha sido un pilar fundamental. Los cambios generados, teniendo como  principio  la no violencia,  el ejercicio pleno de derechos, las formas  democráticas de relacionamiento, el  desarrollo ambiental y sostenible,  superando formas de discriminación y exclusión,  son algunos de los contenidos de esta propuesta. Sin embargo es necesario seguir trabajando por que en los proceso de construcción de paz en Colombia se incluya una perspectiva de género que supone:

§      Identificar, reconocer y valorar los esfuerzos de formación, capacitación, resistencia, denuncia de las organizaciones de mujeres en el contexto local y regional, pues ellas contribuyen a la reflexión pedagógica sobre los procesos de educación para la paz.

§      Reconocer que en la educación para la paz, es necesario abordar las relaciones de género. Esto es, identificar que en las relaciones entre hombres y mujeres se expresan todo tipo de prácticas y discursos que legitiman, naturalizan o ponen en conflicto dichas relaciones en la vida cotidiana y social. Identificar que en la mayoría, son relaciones de género que expresan condiciones de desigualdad, inequidad y violencia estructural y que por tanto transformarlas se constituye en un elemento central y de contenido básico en la formación para la paz.

§      Analizar de manera diferenciada por género cómo se expresa el grado de exigencia por la solución negociada al conflicto, la participación, las manifestaciones públicas, los niveles de compromiso, las formas de resistencia, los procesos educativos  y espacios construidos para la paz,  para comprender la diversidad de aportes  y las diferentes lecturas que al interior de la sociedad civil se dan en torno a un mismo horizonte.

§      Introducir una reflexión sobre el empoderamiento colectivo de las organizaciones de desarrollo en el contexto y en los procesos  de los movimientos sociales por la paz.  Reconocer como se inserta al movimiento de paz en Colombia el movimiento social de mujeres.

Ana Cristina Pino. 
R
EPEM Colombia. 
JU
LIO  2003.


[1] Encenillo, árbol nativo característico del bosque altoandino colombiano.

[2]  Páramo. Ecosistema propio de la zona tórrida entre los 3.200 y 3.600 mts. Sobre el nivel del mar.

[3] Lagarde marcela  genero y feminismo, desarrollo humano y democracia.

[4] Buenaventura, Nicolás. La maestra. Editorial Piani. 1997.

[5] Lagarde Marcela. Claves feministas para el poderío y la autonomía de las mujeres. 1998. Editorial Puntos de Encuentro

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