Seminario Virtual del ICAE
preparatorio a CONFINTEA VI
 

 

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«Aprendizaje a lo largo de la vida  enfoques encontrados» (1)
 
Shirley Walters 
 Universidad de Western Cape  Sudáfrica
 

Hablando en términos amplios, el aprendizaje a lo largo de la vida tiene sus raíces en dos tradiciones fundamentales: una enfocada hacia el desarrollo de recursos humanos para la economía; la otra preocupada por la promoción de la democracia y la ciudadanía para beneficio de la mayoría (Gustavsson, 1997). Ha habido una explosión de interés por el aprendizaje a lo largo de la vida en el norte como parte de su voluntad de ser competitivos globalmente. En el sur, los gobiernos y las agencias financiadoras han sido un poco más reticentes. El discurso dominante sobre aprendizaje a lo largo de la vida está principalmente preocupado con la economía. Además de su orientación economicista hay una creciente crítica entre académicos respecto al uso del aprendizaje a lo largo de la vida con fines de control social en lugares como el Reino Unido (Crowther, 2004, p.125).  Crowther argumenta que tal como se practica actualmente el aprendizaje a lo largo de la vida es negativo puesto que “reduce la esfera pública, socava la actividad educacional, introduce nuevos mecanismos de autocontrol y refuerza la visión que la incapacidad para tener éxito es una responsabilidad personal”.


Autores del sur (Torres, 2003; Walters, 2001) argumentan sobre la importancia del aprendizaje a lo largo de la vida como marco y en contra de la noción que el aprendizaje a lo largo de la vida es bueno para el norte mientras que en el sur se promueve la educación básica. Plantean que todos los aprendizajes están inexorablemente ligados y que la fuerte diferenciación entre aprendizajes de niños/as y de personas adultas no es beneficiosa. Se requiere una actitud de aprendizaje a lo largo de la vida en todas las edades para que la gente tenga siempre un compromiso personal, político, cultural o con el desarrollo económico.


En discrepancia con Aitchison que se inclina a interpretar el aprendizaje a lo largo de la vida y los conceptos relacionados como trabajando exclusivamente para los intereses del capitalismo global, existen evidencias respecto a que son términos que están en debate y a los que continuamente se les debe dar sentido en función del contexto. El aprendizaje a lo largo de la vida no es automáticamente “bueno” o “malo”. Si bien se usa sobre todo para aumentar la eficiencia del mercado, vale la pena desafiar esta visión hegemónica y apoyar la noción de que su objetivo es promover la ciudadanía activa que:
conecta individuos y grupos a las estructuras de la actividad social, política y económica, tanto en los contextos locales como globales, y realza a las mujeres y a los hombres como agentes de su propia historia en todos los aspectos de su vida (UIE, 1998).


El aprendizaje a lo largo de la vida, en el marco de esta visión, asume la necesidad de importantes cambios pedagógicos, organizacionales y sociales para responder a los desafíos de la equidad, la reparación y preocupaciones económicas. Coffield (2000) plantea que el aprendizaje a lo largo de la vida está atravesando tres etapas superpuestas, las de “romance”, “evidencia” e “implementación”. Como él dice, muchos de los materiales del aprendizaje a lo largo de la vida son casi teológicos en su afán y se mantienen en un nivel romántico, presentando al aprendizaje como una panacea. El desafío es la implementación del aprendizaje a lo largo de la vida en un marco más holístico.


(1) Fragmento de un artículo más largo de Shirley Walters: “Educación de personas adultas en el marco del aprendizaje a lo largo de la vida: diferentes miradas, diferente luz”, Journal of Education, No 39, 2006, Universidad de Kwazulu Natal, Sudáfrica  http://www.ukzn.ac.za/joe/JoEPDFs/JoE%2039%20walters.pdf

 


 

 


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