Seminario Virtual del ICAE
preparatorio a CONFINTEA VI

 

 

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FINANCIAMIENTO DE LA EDUCACIÓN DE PERSONAS ADULTAS

DAVID ARCHER
Action Aid

 

 
El Informe de Seguimiento 2008 de EPT reconoce que la alfabetización de personas adultas es la más desatendida de las metas de EPT. Está desatendida, evidentemente, con respecto a la cuantía de las dotaciones financieras realizadas por los gobiernos y los donantes. Desde la última reunión de la CONFINTEA en 1997, ha habido muy poca o ninguna inversión en educación de personas adultas en África, Asia y América Latina.  Donde hay fondos disponibles para la educación de personas adultas, lo más probables es que sean destinados para programas de alfabetización de personas adultas, pero incluso éstos tienen una falta importantísima de fondos.

Esta escasez de financiamiento crea una peligrosa situación en la que los educadores de personas adultas intentan convencer a los políticos para que inviertan, basados en falsas promesas de rápidos resultados positivos a un bajo costo. Reaparece el fantasma de campañas de alfabetización a corto plazo, con promesas de que se puede lograr la alfabetización de masas en treinta días o seis meses. Los profesionales más experimentados reconocen actualmente que se requiere continuidad en el aprendizaje durante los últimos dos o tres años para que el impacto sea real; pero saber esto no es conveniente cuando se trata de pedir unos pocos recursos.

Los Puntos de referencia Internacionales sobre Alfabetización de Personas Adultas obtenidos por la Campaña Mundial por la Educación a partir de un sondeo de 67 programas efectivos de alfabetización de personas adultas en 35 países, estipuló el costo probable de desarrollar un programa de alfabetización de personas adultas de buena calidad aproximadamente entre US$ 50 y US$ 100 por estudiante por año, durante al menos tres años. Muchas organizaciones afirman que pueden desarrollar programas a menor costo, pero para mantener un programa efectivo es necesario pagar a facilitadores y asegurarse que tengan una formación de buena calidad y acceso a desarrollo profesional. No es positivo para nadie si brindamos alternativas baratas que no logran resultados de calidad que puedan mantenerse.
 
Estos mismos Puntos de referencia de la CME recomiendan que “Los gobiernos deberían destinar al menos 3% del presupuesto nacional del sector de educación para programas de alfabetización de adultos, como los formulados en estos puntos de referencia. Cuando el gobierno cumple con este nivel de compromiso, los donantes internacionales (p.ej. mediante la Iniciativa de Vía Rápida) deberían llenar cualquier vacío de recursos que pudiera quedar”

Esta recomendación se basó en la idea de que los gobiernos deberían gastar 6% de sus presupuestos para educación en la educación de personas adultas y la mitad de eso debería destinarse a la alfabetización básica. No es fácil encontrar puntos de referencia objetivos para substanciar estos porcentajes, pero es claro que actualmente la mayoría de los gobiernos gastan menos del 1% de los presupuestos nacionales de educación en las personas adultas y a menudo sólo una pequeña fracción del 1%. Necesitamos popularizar algo como un punto de referencia para los gobiernos y el 6% para la educación / 3% para la alfabetización de personas adultas parecen ser cifras adecuadas.

Con respecto a los donantes, excepcionalmente no han cumplido con la promesa de recursos realizada en Dakar en 2000 de que no se permitiría que ningún gobierno que tuviera un plan viable para alcanzar la educación para todos fallara por falta de recursos. La promesa se convirtió rápidamente en una promesa centrada sólo en la escolarización primaria universal a través del establecimiento de la Iniciativa de Vía Rápida para la EPT en 2002. El reduccionismo de la agenda de la EPT fue guiado claramente por el Banco Mundial, como lo había sido ya después de Jomtien. Hay algo grotesco en el mismo título de la EPT IVR  ocupa todo el espacio de la EPT para la movilización de recursos de donantes y fondos de cadenas sólo para la escolarización primaria.

Muchos de nosotros hemos desafiado a la IVR en los últimos años para que reconozca la contradicción y finalmente estamos avanzando. Burkina Faso y Benin han tenido planes para el sector de la educación aprobados por la IVR, que incluyen componentes importantes de alfabetización de personas adultas. Pero este mensaje no ha sido divulgado de forma más general y la secretaría de la IVR aún no ha comunicado esto a países que solicitan aprobación. Sin embargo, como defensores de la educación de personas adultas, deberíamos difundir el mensaje fuerte y claro a todos los gobiernos de que la IVR puede apoyar a la alfabetización de personas adultas… si los gobiernos nacionales incluyen la alfabetización de personas adultas como una prioridad en sus planes del sector.

Sin embargo, existe un problema mayor de financiamiento de la educación que eclipsa incluso el pobre rendimiento de los donantes: las políticas macroeconómicas del FMI que buscan mantener la “estabilidad” mediante políticas innecesariamente restrictivas, especialmente objetivos de inflación y de déficit bajos, que impiden que los países gasten más en educación. Hasta hace poco, la mitad de los países con acuerdos de préstamos del FMI estaban sujetos a un techo explícito en su masa de salarios del sector público. El grupo más grande al que se le pagaba dentro de esta masa de salarios del sector público eran los educadores (y los trabajadores de la salud son el segundo grupo en tamaño). Si hay un techo, hay que congelar los salarios de los maestros y no se pueden contratar nuevos incluso si la cantidad de niños en las escuelas aumenta considerablemente. Y evidentemente, no se puede ni siquiera pensar en comenzar a pagar a facilitadores de alfabetización de personas adultas o tutores de educación de personas adultas. Ante las políticas del FMI es casi imposible para los países hacer nuevas inversiones significativas en educación.

Una de las causas profundas del problema es la política a corto plazo del FMI: todo depende de “marcos de gastos a mediano plazo” de 3 a 5 años. Si se analiza este plazo, todo lo que se gasta en educación es puro consumo: dinero que se va por el desagüe. Sin embargo, si se toma un período de tiempo más largo, más de diez años, el gasto en educación no es sólo consumo sino más bien una inversión económica sensata que contribuirá masivamente con el desarrollo nacional.

Si queremos plantear el caso para que haya más inversión en educación de personas adultas, necesitamos unir fuerzas con los defensores de la sociedad civil que están exigiendo a sus Ministerios de Finanzas que eviten que el FMI imponga su obsoleta ideología. Corresponde a los ciudadanos nacionales reclamar la responsabilidad de sus propios gobiernos con respecto a cualquier acuerdo firmado con el FMI, y esto no es tan difícil como parece. Para nosotros, como defensores de la educación, es importante unirnos con los defensores del VIH y la salud para ampliar este caso, ya que sin un cambio en el panorama financiero general, siempre habrá escasez de recursos para la educación… y cuando hay pocos fondos, la educación de personas adultas tiende a ser la primera víctima.

Deberíamos utilizar el desarrollo de la CONFINTEA para obtener nuevas inversiones para la educación de personas adultas y popularizar simples puntos de referencia contra los cuales podemos monitorear el desempeño de los gobernantes y los donantes. Brasil, el anfitrión de CONFINTEA, es uno de los pocos países que ha reconocido la importancia de invertir en las personas adultas y deberíamos utilizar esto como ejemplo para inspirar a otros.



 

 


 

 

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