Seminario Virtual del ICAE
preparatorio a CONFINTEA VI

 

 

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Comentarios de Carmen Colazo al texto ICAE Confintea VI Seminar [18] 

Algunos comentarios sobre la MIGRACIÓN y la EDUCACIÓN DE PERSONAS ADULTAS

Vilma Mc Clenan
(JACAE- CARCAE)


 
¡Muchas gracias a todos los colaboradores/as por sus interesantes y reveladores artículos! Realmente disfruté con su lectura y al intentar ver cómo se relacionaban con nuestro contexto.
 
Mis reflexiones están relacionadas, principalmente, con Jamaica, pero también se aplican a todo el Caribe, y comparten algunos de los efectos de la migración sobre los migrantes y sobre quienes dejan atrás.
 
1. En primer lugar, en el Caribe venimos de una historia de lo que seguramente debe ser un ejemplo indignante de “migración forzada o
involuntaria” en la que nuestros ancestros fueron tomados principalmente del Oeste de África, atravesaron el Atlántico para dirigirse a las Américas, y fueron forzados a vivir y trabajar como esclavos, sin ninguna oportunidad de ninguna clase de educación.  Pero por sí mismos, aprendieron muchas cosas, incluyendo (como parte de sus estrategias de supervivencia) cómo comunicarse entre sí aunque provinieran de tribus diferentes: ¿tal vez los comienzos de la alfabetización en el Caribe?  Pero esta misma situación ha obstaculizado
por siglos los esfuerzos de sucesivos gobiernos y grupos de ONG, porque los esclavos y sus descendientes nunca aprendieron adecuadamente la “lengua  materna”, sino que incorporaron sus propias lenguas creando varios dialectos (por ejemplo, el criollo jamaiquino, el “patois” francés hablado en Santa Lucía y el Papiamento, hablado en Curaçao) de forma tal que incluso hoy en  día los programas de alfabetización tienen que lidiar con los diversos dialectos de los descendientes de esos migrantes involuntarios. Muchos
migrantes actuales del Caribe que utilizan principalmente dialectos, a menudo se considera que operan en un nivel de alfabetización bajo donde, por ejemplo, se utiliza el inglés estándar para medir sus niveles de alfabetización y entonces, a menudo, no pueden acceder a la educación y a la formación en su país de recepción donde se utiliza el inglés estándar.

Pero un “efecto positivo” de la Abolición de la Esclavitud fue que, durante el período de post-emancipación, el derecho a aprender de estos ex esclavos fue reconocido cuando varios grupos, especialmente iglesias, empezaron a brindar oportunidades de educación, construyendo “Trust Schools” (¡muchas de las cuales aún hoy existen!) como una forma de transformar las vidas de los ex esclavos y forjando, como Michael Welton da a entender, el comienzo de las Sociedades del Aprendizaje dentro de los países del Caribe.
 
2. Babacar Diopp escribe acerca de algunas razones para la migración, encontrándose las socioeconómicas entre las principales en el Caribe. Los caribeños siempre han migrado, especialmente hacia países desarrollados como Inglaterra, los Estados Unidos y más recientemente Canadá. Migran para conseguir mejores trabajos, ganar más dinero y buscar “una mejor calidad de vida” para ellos y su familia. Pero dentro de nuestro contexto caribeño, si bien la migración ha sido una fuente de progreso, también ha causado retroceso, como menciona Babacar. Al comienzo, los migrantes eran principalmente hombres que iban a unirse al ejército británico, que trabajaban en granjas, construían carreteras, ciudades y construyeron el Canal de Panamá. Obtuvieron un poco de dinero y el señuelo de la riqueza, pero poca o nada educación; poco “aprendizaje de los libros”. ¡Avance y regresión! En Jamaica hay incluso canciones que mencionan a algunos de estos migrantes temporales, hombres que regresaron de Panamá, envejecidos debido al trabajo duro, pero bien vestidos “como caballeros de la alta sociedad”, todos con su traje con chaleco y corbata, llevando una larga cadena de oro con un
reloj de bolsillo de oro que no sabían leer. Tampoco sabían leer ni escribir. Nadie los estimuló a intentarlo mientras trabajaban. Trabajaron en el país de recepción en el que existen tantas oportunidades educativas, y volvieron analfabetas.

 
3. Las agrupaciones de migrantes de María Fernanda son muy familiares y podrían aplicarse a los migrantes caribeños.

 
(a) En un grupo están las mujeres que, como dice la Señora Shaheen, migraron dejando atrás sus familias. Todos los caribeños conocen demasiado bien esa situación. Muchas mujeres, especialmente las que tienen un bajo nivel de alfabetización y una educación mínima, caen dentro de la categoría de “migrantes vulnerables”. Han migrado para hacer trabajos de ayudantes domésticas y camareras de hotel; cuidadoras de otros niños e incluso “trabajadoras sexuales” en países con una buena, próspera industria turística. Trabajan duro por el salario mínimo (pero que es más de lo que habrían ganado en su país natal) - ¿esclavitud moderna? Como a menudo tienen dos o tres empleos, no les queda tiempo para su propia educación complementaria y desarrollo, aunque existen varias oportunidades en el país de recepción. Su migración ha creado una situación en nuestros países caribeños a la que nos referimos como “niños de barril”: niños cuyas madres migrantes (especialmente) envían regularmente a casa un barril lleno de comida, electrodomésticos y ropa de marca. Envían casi todas sus ganancias a casa para sus hijos y “remesas” mensuales (mencionadas por Hinzen y Duke), un término muy familiar en Jamaica. El resultado es que estos "niños de barril" no ven ningún motivo para trabajar duro en su propia educación porque todo lo que necesitan "llegará pronto en un barril del desde el otro lado del mar”. Estos niños con frecuencia fracasan en la escuela, abandonan la educación formal e incluso se vuelcan a actividades delictivas. ¿Quién ganó realmente
con la migración? ¿La calidad de vida de quién se vio mejorada?

 
(b) Quienes migran para buscar trabajos como peluqueras, enfermeras y maestras entran dentro del grupo de ingresos medios y con frecuencia mantienen “niveles de vida decentes”; el poder integrarse razonablemente bien dentro del país receptor y entre las mujeres, especialmente, podría decidir conscientemente el acceso a la educación complementaria y a la formación para mejorar sus capacidades y aumentar su poder adquisitivo.    
(c) María Fernanda también identifica un tercer grupo, los médicos, abogados, especialistas en tecnología de la información, etc., y personas con títulos universitarios cuya migración causa la “fuga de cerebros” de la que Portes escribe y que contribuye al desarrollo económico de su país receptor de muchas y significativas maneras.  En el Caribe, en el pasado éstos eran principalmente hombres, y más recientemente mujeres solteras. En su país de recepción, ambos tienen muchas posibilidades de conseguir educación complementaria y formación para mejorar su movilidad laboral. Su formación permanente se relaciona a menudo con estatus socioeconómicos anteriores más altos y patrones de educación previos a los que habían sido expuestos antes de migrar. Debido a su nivel educativo, con frecuencia logran buenas situaciones económicas y se integran bien a su país de recepción. Muchos obtienen la ciudadanía de este nuevo país, se casan con nacionales de su país de recepción, hacen que los miembros de su familia migren para vivir en los suburbios y contribuyan al desarrollo del país receptor. Sin embargo, debido a otras diferencias como la aceptación de títulos anteriores, a veces miembros de este grupo encuentran que tienen que aceptar trabajos "de baja categoría" por debajo de su nivel de calificación; por ejemplo, en una prestigiosa institución de préstamos en Washington D.C. en los Estados  Unidos, encontré a un caribeño con una buena educación, un ex Subdirector de una escuela que tenía una Licenciatura en Arte y que estaba empleado en ese momento como portero, abriendo y cerrando la puerta de un edificio. De él supe que había decidido volver a estudiar para obtener las calificaciones en Estados Unidos que le permitieran enseñar allí. ¿Deberíamos, entonces, presionar más para que los estudios realizados en los países en desarrollo sean más acreditados y aceptados a nivel universal en el actual mundo globalizado?

 
4. También es importante cómo ayuda la migración a transmitir/influir en la cultura y a educar a las personas del país receptor. Como los migrantes están lejos de su país de origen, tienden a asociarse en iglesias, centros comunitarios y para otros eventos sociales. Juntos, celebran los festivales de su tierra y, al hacerlo, transmiten canciones, danzas, etc. no sólo a sus hijos sino también a las personas del país receptor. Por ejemplo, la música calypso y reggae y los Carnavales caribeños son ahora parte integrantes de la
vida en esos lugares como Nueva York en los Estados Unidos, Toronto en Canadá y Brixton en el Reino Unido. Y esa "integración inversa" ha educado a los nativos y enriquecido a los países receptores.

 
5. Finalmente, en todos nuestros países existe la situación de migración de jóvenes, mayoritariamente de áreas rurales hacia centros urbanos, que buscan desesperadamente superar la pobreza y acceder a una mejor calidad de vida fuera de las labores agrícolas y manuales. Pero como han abandonado la educación formal a edades tan tempranas como los 12 años, no están, en esencia, educados, no tienen aptitudes particulares, no tienen posibilidades de conseguir empleo. ¿Qué sucede con estos hombres tan marginalizados? A menudo vagabundean en la calle, trafican droga o se prostituyen. La educación de personas adultas tiene un papel importante que jugar en las vidas de estos jóvenes adultos para que ellos mismos reconozcan el valor de continuar su educación.

 
Cordiales saludos 

 

Comentarios de Carmen Colazo al texto ICAE Confintea VI Seminar [18]


 
Queridos/as compañeros/as de intercambio: Lo que aquí releva Marcela es muy importante. Generalmente tenemos en cuenta solo la situación de las mujeres o varones que salen de sus hogares y viajan a las ciudades o a otros países. Pero no hemos investigado suficientemente los impactos de estas migraciones en otras personas de la familia, que se quedan. En Paraguay, es visible la sobrecarga laboral y de cuidado de nietos/as que tienen las abuelas, como, asimismo, hijas ( especialmente las mayores) que se hacen cargo de múltiples tareas que antes desempeñaban las madres o padres migrantes. Estas responsabilidades familiares afectan las posibilidades de educación formal y de vida para muchas mujeres y niñas del sector rural y las periferias capitalinas. No pocas niñas y jóvenes siguen, luego, a sus madres, hacia otros destinos. En todos los casos que estamos analizando, se deja ver la necesidad de políticas concertadas entre los estados para luchar contra la pobreza, la marginación, la desafiliación social (de acuerdo a Robert Castel), la trata, el trafico, y, fundamentalmente, sobre las inequidades de genero que, sin embargo, hoy ven retaceados fondos de cooperación y priorizaciones en las políticas globales y publicas de los estados.

Un abrazo a todos/as.

Carmen Colazo

 

 

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