Seminario Virtual del ICAE
preparatorio a CONFINTEA VI

 

 

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Comentarios  de Salma Maoulidi a la contribucion de Ousmane Diadhiou
IALLA - GEO Tanzania



 
Les pido disculpas por esta reacción tardía. Actualmente me encuentro haciendo trabajo de campo y sólo puedo seguir el seminario cuando tengo acceso a Internet.

He leído atentamente un aporte de Ousmane Diadhiou durante la primera parte de este seminario sobre alfabetización de personas adultas. Le agradezco mucho su síntesis de la educación permanente en un contexto tradicional y cómo niños/as y jóvenes atraviesan un círculo continuo de aprendizaje mediante un mecanismo educativo en diferentes etapas de sus vidas, a través de sus relaciones así como de importantes ritos de pasaje. Sin embargo, quisiera llamar la atención sobre estos argumentos si no son puestos en su adecuada perspectiva y analizados con vistas a su significado con respecto al género, la clase, la etnia y otras consideraciones.

Las palabras, al igual que los símbolos, crean significado a partir de los cuales construimos identidades. En vista del hecho de que enfocamos la educación de personas adultas como una herramienta para el empoderamiento para la ciudadanía activa, necesitamos preguntarnos constantemente hasta qué punto empodera lo que atribuimos a la educación de personas adultas. ¿Cómo permite la consciencia?

Dicho esto, quisiera concentrarme en el análisis que hace Ousmane del proceso de aprendizaje a lo largo de toda la vida en un establecimiento africano. Escribe:

"En la tercera etapa esto es muy importante: la iniciación. Es la transición hacia la edad adulta para toda una generación. Todas las personas pasan esta prueba que es la circuncisión para los hombres y la ablación para las mujeres. Con la colonización, la última práctica ha sido, y continua siento, severamente criticada. Sin embargo, ésta oculta muchos valores esenciales para África que no enumeraremos aquí."

Una cosa que he aprendido a valorar es a no sobregeneralizar, especialmente cuando hablamos de un tema que no sólo es muy controvertido sino también contextual, y nos hace caer en la misma trampa de la que acusamos a los demás (en este caso, los europeos). En efecto, si bien este artículo trata principalmente de Senegal, habla de Senegal como si fuera toda África, o como si Senegal fuera homogéneo.
En este sentido, la circuncisión o la ablación, como quienes quieren ser políticamente correctos llamarían a la mutilación de los genitales femeninos, podrían ser un proceso que algunos jóvenes africanos pasarían, pero las consecuencias no son las mismas para los niños que para las niñas, tales que podamos rechazar totalmente las críticas sobre esta práctica. En realidad, los genitales de las mujeres son mutilados no por razones de salud o estéticas, sino por un objetivo mayor: de hacerlas sexualmente sumisas y limitar su sexualidad. Esto es inadmisible en sí mismo.

Además, si bien la iniciación puede haber tenido un propósito en una sociedad tradicional, necesitamos cuestionar la utilidad en nuestro contexto actual e incluso atrevernos a preguntar si lo que se presenta como universal es así para todas. Si la utilidad de mantener tal práctica es para no afectar el estatus quo en el que los hombres siguen siendo privilegiados y las mujeres las oprimidas, necesitamos evaluar esto dentro del contexto de los derechos ciudadanos y de los derechos humanos hoy.

Para ponerlo en perspectiva, yo vengo de una sociedad africana en la que más del 95% de sus habitantes son musulmanes. El FGM o la ablación son desconocidos en Zanzibar. En cambio, los hombres son circuncidados, pero la mayoría lo son antes de los 40 días de vida, y muchas veces para que coincida con la caída del ombligo. Si esto se retrasa, entonces antes de que tengan 2 años de edad, con el argumento de que si se hace cuando son jóvenes, no experimentarán o no recordarán el dolor.

La iniciación para nosotros no es un rito de pasaje en el sentido de otros niños (o niñas) de sociedades africanas que sufren cortes físicos o marcaciones de sus cuerpos, pero está fuertemente unida a la responsabilidad moral, especialmente con respecto a deberes religiosos y sociales, así como a la higiene, y normalmente se marca al finalizar los estudios religiosos alrededor de la pubertad. Esto sirve, pues, para recordarnos que nuestras realidades son específicas del contexto. Así, si bien hay mucho para mejorar con respecto a la educación formal, lo mismo se aplica a contextos de aprendizaje no formal, especialmente en establecimientos tradicionales ya que los contextos no son neutrales sino que están cubiertos de significado que es específico del género.



 

 

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