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Múltiples esclavitudes: Las Mujeres Trabajadoras
a Domicilio, Caso Santo Tomás El Salvador.
I.Montserrat Arévalo Coordinadora Mujeres Transformando · · · · · · · · · II. Las condiciones en las que estas mujeres desarrollan su actividad laboral son un claro ejemplo de las múltiples esclavitudes en las que viven; por una parte las empresas les venden la falacia de que este tipo de trabajo les permite dedicarse al cuido de sus familias y sus casas al mismo tiempo que obtienen un ingreso económico; en la realidad estas mujeres deben generalmente de trabajar por la noche ya que es en esas horas que han cumplido con su jornada de trabajo doméstico y sus familias ya están dormidas y no las necesitan, lo que implica que vayan perdiendo literalmente la vista durante las largas horas de trabajo nocturno que no es pagado como tal. El tipo de trabajo que desarrollan es la elaboración de bordados a mano sumamente elaborados que deben ir insertados en vestidos y otras prendas que posteriormente se exportan mayoritariamente a Estados Unidos y a Colombia. En promedio las mujeres se tardan 5 horas para elaborar una pieza bordada y por esta les pagan entre $1.75 y $2 dólares; el vestido donde va insertada esta prenda se vende entre $70 y $150 dólares dependiendo del tamaño y diseño; pero es la pieza que las obreras elaboran la que le da el valor al mismo. Para lograr un ingreso de $35 dólares a la semana estas mujeres deben bordar en promedio 20 piezas, lo que significa jornadas de más de 10 horas para obtener dos piezas al día; al mismo tiempo que han tenido que cocinar, lavar, planchar, limpiar la casa, ir por los hij@s a la escuela, revisar tareas escolares, atender al marido, atender a los hij@s, etc. ¿Será o no una esclavitud tras otra la vida de estas mujeres? ¿Es o no una lógica perversa e inhumana la de ofertar trabajo en estas condiciones totalmente desregularizadas? ¿No será igual de inhumano que el trabajo doméstico únicamente recaiga en las mujeres). Las fábricas imponen sus términos y condiciones de trabajo; nunca les dicen cuanto les van a pagar por la pieza, es hasta cuando las obreras entregan el trabajo que saben cuanto les van a pagar por el mismo; no tienen seguridad social pese a que la vista es el principal órgano deteriorado, no les pagan vacaciones y aguinaldo y mucho menos indemnización, la fabrica se ahorra luz eléctrica, agua, local, ya que eso lo ponen las obreras al trabajar en sus casas, muchas a la luz de velas por no tener energía eléctrica. III. Para Mujeres Transformando es importante hablar de los costos sociales de la flexibilidad laboral en la vida de las mujeres; y destacar las diferencias en estos costos entre mujeres y hombres; para el caso, no es nada casual que en el trabajo de los bordados hayan únicamente mujeres, de todo el mundo es sabido que el bordado es un oficio tradicionalmente femenino, es a las mujeres que se nos asignan oficios que incluso a pesar de su alta especialización no son valorados (porque son hechos por mujeres) y generan empleo precario, es por las condiciones de marginación, exclusión y discriminación que las mujeres históricamente hemos vivido que somos más vulnerables a la flexibilidad laboral. Esta influye de manera determinante en la calidad de vida de las personas; y en el caso de las mujeres es más contundente; las obligaciones laborales en las condiciones antes detalladas a la par de las obligaciones familiares son una bomba de tiempo para la salud integral de las obreras. En este sentido, a nivel de la salud sexual y reproductiva se genera otro impacto, dado que por no contar con seguridad social no tienen acceso a atención en salud preventiva, mucho menos curativa, y acá estamos hablando de prevención y atención de cáncer de mama o de útero, de controles de embarazo, de métodos de planificación familiar, de tratamiento ante ITS o VIH/SIDA, etc. Pero además, dado que este tipo de trabajo no les garantiza una pensión, cual será el futuro de estas mujeres cuando ya no puedan realizar este trabajo, la respuesta la dejamos a la consideración de ustedes. IV. Ante esta situación tan devastadora, es que vemos el trabajo organizativo para la incidencia política como una de las alternativas más eficaces para contrarrestar estas múltiples formas de esclavitud de las que son objeto las trabajadoras a domicilio. Nuestra estrategia como Mujeres Transformando es formar grupos de Mujeres Trabajadoras a Domicilio de acuerdo a la comunidad donde viven y a la ubicación del Centro de recepción y entrega de materia prima y trabajo terminado de las fábricas para las que laboran. Una vez conformado el grupo iniciamos impartiéndoles talleres sobre Derechos Laborales y Salud Mental, de esta manera se les forma educativamente y se trabaja la autoestima de las participantes, para así fortalecerlas y despertar en ella una conciencia de denuncia ante las violaciones de sus Derechos Humanos y Laborales. Una de las lecciones aprendidas es que el conocer los derechos no es garantía del ejercicio de su defensa, en un país como El Salvador donde no hay una cultura de denuncia y exigencia por que se cumplan las leyes, se hace sumamente necesario el impulsar procesos de fortalecimiento de la sociedad civil y en este caso de las mujeres; no ha sido hasta que las trabajadoras han desarrollado una toma de conciencia de que son sujetas de derecho que se han atrevido a denunciar legalmente a la fábrica y que han contado con la fuerza suficiente para encarar a la patronal y no prestarse a manipulaciones y a amenazas. El gran logro es encontrarnos con mujeres tan fortalecidas que están dispuestas a denunciar las múltiples violaciones de las que son objeto y de exigir sus derechos, otro gran logro es que se ha sentado un precedente a nivel nacional por ser estas mujeres las primeras trabajadoras a domicilio, que han interpuesto demandas legales en las instancias pertinentes, antes de ellas nadie se había atrevido. |