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MUJER
EMPRENDEDORA : Atributos y dificultades
El abordaje de aspectos de
género es determinante para que las mujeres accedan a las
oportunidades que les pueda ofrecer su entorno. Si bien es
muy importante el acceso a recursos y conocimientos a lo
largo de toda la vida, también lo es el estar dispuestas y
tener tiempo para poder hacer uso de ellos. Una mentalidad
emprendedora unida a un entorno favorable indudablemente es
un potencial para el desarrollo.Alicia Villanueva - Manuela Ramos GTL/REPEM Perú Desde nuestra experiencia de trabajo con mujeres de sectores populares urbanos y rurales, visibilizando y apoyando a mujeres que lideran un negocio “exitoso”, hemos encontrado en ellas una mentalidad emprendedora que se traduce en una serie de atributos empresariales desarrollados con mucho esfuerzo y tenacidad. Quien sabe sin esa energía emprendedora no hubiera sido posible aprovechar la mas mínima oportunidad por pequeña que sea, por ejemplo acceder a un pequeño préstamo familiar, a la solidaridad de la familia, a la confianza de las vecinas....hasta acceso a créditos, a mercados, a tecnología, capacitaciones técnicas, de gestión empresarial y desarrollo personal con alta incidencia en temas de autoestima, liderazgo y autonomía. La creatividad y el saber aprovechar las oportunidades que tienen frente a ella, son atributos que les ha permitido enfrentar el desempleo e iniciar un negocio así como innovar y crear nuevos productos, nuevas estrategias o hacer uso de una oferta de crédito, ofertas de mercado y entablar alianzas estratégicas. La capacidad para asumir riesgos, la flexibilidad, el aprendizaje en base a resultados son otros atributos muy frecuentes los cuales les ha permitido adecuarse a nuevas situaciones y sacar ventajas de experiencias negativas, siempre con un norte, con una meta por alcanzar. La solidaridad, la honestidad, el amor a nuestra cultura y a nuestra identidad son otros atributos indispensables para pensar que otra economía es posible, una economía que permita el desarrollo de la humanidad con equidad y justicia. Estos atributos se desarrollan, se forjan en el quehacer cotidiano, pero como ya lo hemos mencionado están condicionados por un sistema de inequidad de género que coloca a las mujeres en situación de desventaja, siendo por lo tanto diferente para ellas los caminos a recorrer . Estas mujeres emprendedoras para lograr el éxito tuvieron que remover una serie de dificultades, sociales y culturales que las confinaba a las tareas del hogar, y limitaciones personales como el sentimiento de inseguridad, timidez. Ellas también tuvieron que lidiar contra prejuicios propios de una sociedad discriminadora, cuando sus pares, las autoridades, la sociedad en general no creía que ellas pudiesen liderar un negocio, una empresa exitosa, soportando bromas o adjetivos machistas. Nos preguntamos. ¿Erradicar los prejuicios y las barreras de género es una tarea que solo le compete a la mujer? ¿Qué estamos haciendo para contribuir al cambio de esta mentalidad opresora? ¿Cómo lograr que las mujeres emprendedoras superen las barreras de género? Cuando se trata de apoyar al sector emprendedor se pone mayor énfasis en el saber y en el hacer, es decir, en preparar a las personas para realizar una producción de calidad con mucha destreza en sus manos o para el manejo de máquinas simples o sofisticadas, pero poco o casi nada se hace para lograr cambios profundos a nivel personal, en el ser de la persona. No se destinan suficientes recursos para este tipo de intervención a pesar que ello permitiría un mayor impacto en el bienestar de la población. Invertir en hacer posible que las mujeres superen sus sentimientos de minusvalía, de inseguridad, que conozcan sus derechos y los hagan respetar, es invertir en un futuro promisorio. Políticas públicas que brinden las mismas oportunidades a mujeres y hombres para su desarrollo como persona son necesarias, pero además estas políticas deben poner un especial cuidado en responder a la real necesidad de las mujeres, para que puedan sortear las brechas que las confinan a situaciones desventajosas por su condición de género. Por ello cuando se trata de apoyar al sector emprendedor femenino además de invertir en la transferencia de conocimientos técnicos, administrativos y de mercado, recomendamos desarrollar programas de largo plazo cuyo enfoque sea invertir en el ser de las personas de modo tal que podamos contribuir a un desarrollo sostenible con equidad.
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