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Pobreza, trabajo y
educación
Puntos de partida:Por Astrid von Kotze Universidad de KwaZulu-Natal, Durban, Sudáfrica ·Nociones de "trabajo" como sinónimo de "empleo" son tan comunes como atribuir las causas del hambre (pobreza) a una escasez debida a la producción insuficiente (más que el acceso / la distribución). ·El modelo asumido de un trabajador es a menudo alguien (generalmente varón) empleado (en la industria). Si hacemos que una mujer que trabaja en la economía informal sea nuestro “modelo”, las definiciones de "trabajo" y "mano de obra" comienzan a cambiar. La diversificación de las actividades remuneradas y no remuneradas y de seguridad alimentaria como la prioridad principal se convierten en la norma. ·Al trabajar en el contexto de la pobreza, los estudios de subsistencia (más que un estudio de "aprendizaje en el lugar de trabajo") nos permiten comprender mejor la compleja lucha diaria por el alimento y las necesidades de la vida entrelazada con la atención de salud, la crianza de los hijos, la construcción de la comunidad. ·Necesitamos repensar los papeles y las formas de la educación (vocacional) para la erradicación de la pobreza. Aprender a partir de formas de aprendizaje / de socialización locales y tradicionales dentro de un trabajo particular debe ser una prioridad de búsqueda. Si somos serios en el tratamiento de la pobreza a través de la educación y la formación, creo que necesitamos hacer tres cambios con énfasis: de la economía formal a la informal, del trabajo como empleo al trabajo como subsistencias, y del desarrollo sustentable a subsistencias sustentables. Tres cambios 1. La economía informal como referencia para la erradicación de la pobreza En estadísticas oficiales, no sólo el trabajo no remunerado como el trabajo de cuidado que realizan las mujeres tanto en sus hogares como en las comunidades como voluntarias no se cuenta como “económico”, sino que el trabajo remunerado en efectivo o la producción de subsistencia también están excluidos de representaciones de actividades económicas. (Chen et al 2005) Ahora bien, en la mayor parte del mundo, la supervivencia informal es, cada vez para más personas, el principal modo de vida actualmente. El informe El progreso de las mujeres en el mundo 2005 ilustra cómo generalmente las mujeres se encuentran en situaciones de subsistencia más precarias que los hombres, que un número mucho mayor de mujeres que de hombres trabaja en la economía informal, y que sus ingresos promedio de los tipos de empleo a los que tienen acceso son generalmente demasiado bajos para sacar a sus hogares de la pobreza. El informe demuestra concluyentemente que si queremos entender la pobreza y por qué las mujeres soportan una carga desproporcionada, necesitamos entender el trabajo de las mujeres: la relación entre el trabajo remunerado formal e informal, producción de subsistencia, trabajo de cuidado no remunerado para los miembros del hogar, trabajo comunitario voluntario (Chen et al 2005, p.23). También necesitamos entender la división de género de la mano de obra. Además, el empleo informal urbano en África cuenta por más del 60% del empleo total urbano en África, y el informe ONU-Hábitat (2003:104) predijo que "90% de los nuevos trabajos urbanos en África durante la próxima década vendrán, de alguna manera, del sector informal." Esto significa, por mejores intenciones que haya sobre la “creación de trabajo” en la economía formal, que esto es y será superado por relativamente poca gente que cree y dé empleo a los más pobres: y éstos son generalmente mujeres. Nuestro primer cambio debe ser hacia la economía informal. 2. Definición del trabajo como actividades de subsistencia El trabajo ha pasado a ser entendido sólo como una actividad remunerada realizada en nombre de un tercero, para alcanzar metas establecidas por alguien más que nosotros y de acuerdo con procedimientos y planes determinados por el empleador. (Gorz 1999) Si el trabajo se define como actividades de subsistencia, se lleva fuera de la producción de mercancía y se le da un nuevo enfoque sobre la producción de la vida. En su sentido más simple, la subsistencia es un modo de ganarse la vida. (Chambers & Conway 1991) Sin embargo, cuando consideramos la sostenibilidad, necesitamos incluir no sólo todas las acciones emprendidas para asegurar la subsistencia, sino también aquellas tareas que reproducen la vida y lo vivo (Mies 1986, Mies and Bennhold-Thomsen 1999) y así sustentar las bases para otros tipos de trabajo. Esto incluye las tareas del hogar y el cuidado de los niños, la jardinería y la recolección de combustible así como la organización de la comunidad y los a menudo pequeños actos de reciprocidad y solidaridad que establecen que contribuyen con los mecanismos de protección social. El cambio de trabajo como empleo a trabajo como actividades de subsistencia no tendría que significar simplemente cambiar una palabra por otra, sino representar un pensamiento más integral acerca de acciones que empleamos para no simplemente sobrevivir físicamente sino vivir una vida digna y decente. Se necesita un pensamiento más integral si queremos considerar la sostenibilidad, y especialmente establecer una relación menos explotadora de los recursos naturales y del medio ambiente, y de las personas como nuestros socios en sistemas de reciprocidad y sociabilidad. 3. Hacia subsistencias sostenibles Adoptar una perspectiva de subsistencias sostenibles representa un alejamiento del pensamiento de “desarrollo sostenible” en el que el desarrollo se define en términos de producción, empleo y líneas de pobreza, o lo que Seabrook (2002) ha dado en llamar el “trópico de la indigencia”. El centrarnos en subsistencias sostenibles nos obliga a considerar las vidas de las personas y las opciones de vida en términos de medio ambientes de alto riesgo. El impacto de riesgos tales como enfermedades / epidemias y fenómenos climáticos en condiciones y personas ya vulnerables hace que no puedan enfrentar estas situaciones. Como trabajadores informales, enfrentan altos riesgos: en primer lugar, en cuanto a las condiciones en las que viven y trabajan, y en segundo lugar, porque sus niveles de ingresos son bajos y tienen menos probabilidades de poder ahorrar para emergencias u ocasiones especiales. (Chen et al 2005, Lund & Nicholsen 2003) En consecuencia, están mucho más expuestos a imprevistos comunes como enfermedades, pérdida de propiedad, muerte, sin tener acceso a los medios para enfrentarlos. Además, como enfrentan la exclusión del estado, de instituciones políticas, mercados, esto es, de todos aquellos quienes tomas las decisiones que los afectan muy directamente, tienen menos derechos o conocimiento de sus derechos, y menos acceso a la información, infraestructura y servicios. Para luchar y hacer que su subsistencia sea sostenible, se necesita crear y mantener sistemas de apoyo y una base de poder para ejercer influencia a los efectos de incidir en los cambios de políticas. Como el estado asume cada vez menos responsabilidad por la seguridad social, la gente tiene que hacer sus propios arreglos para tener protección social. En el mundo de los ricos y cómodos, esto se traduce en políticas de seguros y cosas por el estilo; en la mayor parte del mundo esto se traduce en todas esas acciones que la gente emprende para expandir sus capacidades para luchar y crear redes seguras para emergencias, más que simplemente esperar la entrega de mercaderías y servicios. (Lund & Nicholsen 2003) En primer lugar, esto implica el establecimiento de relaciones de reciprocidad, solidaridad, acción colectiva. Los trabajadores en la economía informal se organizan en diversas formas, dependiendo de cuestiones geográficas, culturales, de condiciones de naturaleza y espacio temporales de su trabajo y los diferentes tipos de trabajo realizados. Política / UNESCO Por un lado, el trabajo de discusión de la UNESCO sobre “Educación y formación técnica y vocacional para el desarrollo sostenible” (2006) (Technical and Vocational Education and Training for Sustainable Development) (TVET) reitera el compromiso de la educación técnica y vocacional “como un componente integral del aprendizaje a lo largo de toda la vida” y una contribución hacia “una cultura de paz, de desarrollo sostenible bueno para el medio ambiente, de cohesión social y una ciudadanía internacional”. Por otro lado, la TVET ha demostrado que abarca la “preparación para el mundo del trabajo”, “aprendizaje en el lugar de trabajo” y otros “mecanismos para brindar más formación”, y mientras se citan voces críticas que refieren a la prioridad de intereses económicos cuya consecuencia es que la TVET sea vista como “formación para el crecimiento” y “habilidad para el trabajo”, el documento no va más allá de ver el trabajo como empleo y a la TVET sirviendo a una economía capitalista, siempre que lo haga de formas ambientalmente durables. En un estudio realizado a nombre de la UNESCO, Madhu Singh (2005) buscó demostrar que lejos de ser víctimas indefensas económicamente inactivas, las personas que trabajan en la economía informal tienen imaginación e inventiva. Por ende, “el desarrollo de la educación para el sector informal sólo puede tener éxito en la medida en que refleje innovaciones, iniciativas y enfoques que surjan del propio sector informal”. (Singh 2005:5) Anteriormente, Singh (2000) había enumerado una serie importante de consideraciones educativas para la educación y la formación para la economía informal y llegó a 8 clases en su estudio. Lo que surge como un principio básico aún poco practicado y evidente es que las personas en la economía informal deben ser parte de la planificación de cualquier intervención de TVET. Sólo están en una posición para identificar habilidades y conocimiento existentes así como necesidades para que los recursos y las capacidades que ya existen puedan reforzarse en vez de socavarse. Esto incluye el reconocimiento de tecnologías locales adecuadas para que no sean remplazadas por otras importadas no renovables, costosas. Quisiera hacer 5 recomendaciones para la educación y la formación para la erradicación de la pobreza: (1) La TVET debería ser local y específica: Dado que la economía informal es muy heterogénea, “Las necesidades de aprendizaje varían de acuerdo con la edad, la ubicación urbana o rural, el género, el contexto sociocultural y el nivel de educación". (Singh 2005, p.5) Sin embargo, lo que se necesita es “una mezcla de intervenciones de contexto específico, desarrollada en consulta con mujeres y hombres pobres trabajadores, e informada por un entendimiento de su importancia en la fuerza laboral y su contribución a la economía". (Chen et al 2005, p.89) También es importante distinguir entre las necesidades de aprendizaje de los segmentos del “extremo superior” de la economía informal y las del “extremo inferior”. (ibid). Debemos alejarnos de los intentos de “talla única” tan característico de los “paquetes de formación”. (2) La TVET debe crear capacidades: la capacidad se refiere a la aptitud para realizar las acciones necesarias para crear y mantener la vida, lo que incluye ser capaz de identificar y utilizar oportunidades de subsistencia y de lidiar con el estrés y la conmoción. Sin embargo, las capacidades deben ser vistas dentro del contexto de la disponibilidad y el acceso. (3) En términos generales, el término de Freire ‘conscientisation’ aún capta mejor lo que diferencia varios procesos de aprendizaje (informal) de la educación. Es importante analizar lo que bloquea la seguridad de la subsistencia, entender los obstáculos de la equidad, si uno quiere trabajar hacia la creación de las condiciones y oportunidades para ampliar y abrirse a las opciones, para disminuir la impotencia y aumentar la dignidad y un sentido de soberanía. (4) La TVET para la economía informal debe ser específica según el género. Comprender la relación entre diferentes tipos de trabajos femeninos remunerados y no remunerados ayuda a echar luz sobre las dinámicas de la pobreza y la desigualdad de género. (Chen 2005, p.29) Por lo tanto, el diseño de la educación / formación debe tener en cuenta el impacto de las expectativas de los papeles de las mujeres en el trabajo no remunerado ya que esto afectará directamente su capacidad para participar en programas y mantener dicha participación. (5) Un interés especial en organización/ colectivos / asociaciones: lo que le permite sobrevivir a grupos de trabajadores son a menudo sus asociaciones. Las empresas cooperativas también son una base de apoyo para enfrentar peligros y amenazas imprevistas, y una base para un aprendizaje mucho más útil. Conclusión Ninguna forma de TVET, por más negociada y receptiva que sea, puede compensar el cambio material estructural. Sugeriría entonces que necesitamos aún otro cambio: de “reducción de la pobreza” a “distribución de la riqueza”. Tan solo el cambio real originará, al final, justicia social. Referencias Chambers, R & Conway, G.R. (1991) sustainable rural livelihoods: practical concepts for the 21st century. IDS Discussion paper, 296. Chen, Martha, Vanek, Joann, Lund, Francie, Heintz, James, Jhabvala, Renana & Bonner, Christine (2005) Progress of the world’s women 2005: Women, work and poverty. New York: UNDFW / UNIFEM Gorz, A. (1999). Reclaiming work. Beyond the wage-based society, Cambridge: Polity Press. Lund, Francie &Nicholsen, Jillian (2003) Chains of production, ladders of protection. Social protection for workers in the informal economy. Durban, SODS Mies, M (1986) Patriarchy and Accumulation on a World Scale. Women in the International Division of Labour. London: Zed Books Mies, M. and Bennholdt-Thomsen, V. (1999). The subsistence perspective. Beyond the globalised economy, London / NewYork & Australia: ZED Books & Spinifex Press. Singh, Madhu (2000) Combining work and learning in the informal economy: implications for education, training and skills development. International review of education, 46 (6) pp.599-620 Singh, Madhu (2005) Meeting basic needs in the informal sector. UNESCO-UNEVOC Bulletin, Dec. 2005, No 11 pp.4-6 UNESCO-UNEVOC International Centre for technical and Vocational Education and Training (2006) Orienting technical and Vocational Education and Training for Sustainable Development. Bonn, Germany: UNESCO
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