Seminario Virtual del ICAE
preparatorio a CONFINTEA VI
 

 

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LA ALFABETIZACIÓN DE LAS PERSONAS ADULTAS
Notas para analizar: Seminario Virtual del ICAE en preparación de Confintea VI

Redactado por Cecilia Soriano
Coordinadora Nacional de ENet Filipinas, con el Equipo de Políticas de ASPBAE

 


El desafío de la alfabetización de las personas adultas


El Informe Global EPT 2007 estima que a nivel mundial hay 771 millones de personas adultas analfabetas, y la meta de reducir esta cifra a la mitad para 2015 –la meta número 4 de Educación para Todos y Todas (EPT) – es la que más se ha descuidado, según se informó. Las mujeres poseen un menor índice de alfabetización que los hombres: a nivel mundial, se considera que hay solamente 88 mujeres adultas instruidas por cada 100 hombres adultos, y las cifras son mucho menores en los países de escasos ingresos. Las evaluaciones independientes de la sociedad civil, como el ejercicio de mapeo de alfabetización de Education Watch, de ASPBAE, revelan que incluso estas cifras escandalosamente enormes subestiman la verdadera dimensión del déficit de alfabetización de las personas adultas a nivel mundial.

Los estados reconocen que la alfabetización de las personas adultas es una estrategia inmediata para generar ingresos, combatir el VIH-SIDA, disminuir los índices de mortalidad materna y lograr que niños/as y jóvenes tengan un mejor rendimiento escolar. Sin embargo, las inversiones en la educación no formal, donde se ubica la alfabetización de personas adultas, se mantienen en un escasísimo 1% del presupuesto total para la educación básica, siendo además, de mala calidad. Asimismo, si bien muchas de las Constituciones nacionales garantizan el derecho a la educación primaria gratuita y obligatoria, faltan políticas que garanticen al menos cuatro años de intervenciones en educación para personas adultas que no hayan concluido su educación primaria.

Para alcanzar la meta número 4 de EPT se deben tomar medidas decisivas hasta 2015 en 12 países en África Subsahariana, el sur y oeste asiáticos, el sudeste asiático y el Pacífico. Para determinar la magnitud del déficit en materia de alfabetización en cada país, comprender los impedimentos que existen a la hora de adquirir la alfabetización necesaria y planificar las necesidades de alfabetización de las personas adultas, los estados deben efectuar un seguimiento de las personas analfabetas. En la mayoría de las reuniones de EPT, si bien los países lograron estimar los índices de alfabetización, expresaron que poseen dificultades para poder llegar en forma adecuada a las personas analfabetas adultas debido a la falta de datos, la constante movilización de las personas adultas y la incapacidad de los gobiernos nacionales y locales en cuanto a recursos y competencias para realizar evaluaciones y planificaciones comunitarias de alfabetización.

A nivel mundial, el índice de alfabetización promedio ha mejorado debido a las intervenciones proactivas en la alfabetización de personas adultas en China, pero se espera que la cantidad de personas analfabetas aumente a medida que se incrementan las cifras de jóvenes (desde los 15 años de edad en adelante) que ingresan a las filas de las personas adultas analfabetas. Se considera que personas jóvenes analfabetas son, tanto las que no concurren a la escuela como las que solamente llegaron hasta cierto nivel de educación escolar. Education Watch de ASPBAE en Papúa Nueva Guinea reveló “una crisis en la calidad de las escuelas”, en la cual únicamente el 19% de las personas que completan la escuela primaria cuenta con instrucción, y únicamente el 23% de las que completan la escuela secundaria cuenta con instrucción. Esta preocupación entre las personas jóvenes ha crecido en algunos países, al igual que en África (de allí la necesidad de lograr acceso y calidad), el sur de Asia y el sudeste asiático.

Los contextos emergentes de la migración, la sociedad basada en el conocimiento, la globalización y la necesidad de comprender un idioma internacional, la renovación de identidades étnicas y demás acontecimientos que requieren de información rápida, veraz y plasmada en textos, hacen que sea imperativo continuar con las intervenciones en materia de alfabetización de personas adultas. De lo contrario, las personas adultas, y especialmente las mujeres en los sectores vulnerables, permanecerán marginadas e incluso totalmente excluidas del desarrollo y la democracia.


La calidad de la alfabetización de las personas adultas

Las diversas estrategias e innovaciones en materia de alfabetización de personas adultas hacen que sea imposible estandarizar las políticas para definir qué constituye un programa de calidad. Al mismo tiempo existe una aversión a la estandarización y a los enfoques generalizados de la alfabetización de las personas adultas. En consecuencia, la CME optó por elaborar un conjunto de 12 parámetros de referencia que sirve como guía para la obtención de programas eficaces en la alfabetización de las personas adultas. El trabajo sobre la base de estos parámetros de referencia y el enfoque de la alfabetización de las personas adultas como un “sistema” o sistemas comparables al sistema escolar, implementando y posibilitando políticas para la alfabetización de personas adultas puede analizarse en torno a las 7M.
(1)

1. MISIÓN – Se refiere a una articulación del marco y las metas de alfabetización de las personas adultas, que se traduce en marcos de políticas claras y formas para medir el éxito alcanzado.

El análisis de la articulación de un estado en cuanto a qué es la alfabetización de personas adultas define los límites mediante los cuales los gobiernos enfocarán el tema. La mayoría de los estados definen la alfabetización como básicamente la capacidad de leer y escribir. La definición es bastante simple, pero los gobiernos coinciden en que la ruta hacia la alfabetización, especialmente entre las personas adultas, necesita ir más allá del tradicional reconocimiento de letras o la fonética. Los países reconocen que resulta imperativo vincular los programas de alfabetización con las habilidades necesarias para vivir, que hacen que las metas número 3 y 4 de EPT estén indisolublemente vinculadas.

Sin embargo, en las 18 formas de medir el éxito de las metas de EPT, solamente una se refiere a la alfabetización de las personas adultas, y este indicador se limita a definir el índice de alfabetización como la capacidad de leer y escribir, lo cual manifiesta cuán limitado es el objetivo de los países.

Las organizaciones de la sociedad civil, como las organizaciones no gubernamentales, organizaciones de autoayuda, fundaciones de empresas y demás implementadotes/as no estatales, definieron la alfabetización de las personas adultas como la capacidad de utilizar las de alfabetización para permitirle a una persona ser productiva desde el punto de vista económico y ejercer su derecho a participar en forma significativa en la vida política de una comunidad. Muchas de las innovaciones han combinado a la alfabetización con el desarrollo empresarial, habilidades para la vida, derechos de la mujer, agricultura sostenible, derechos legales, medio ambiente y demás temas importantes para la vida de las personas. No obstante, la amplitud de estas intervenciones, requiere de la articulación de las necesidades básicas de aprendizaje de las personas adultas y las medidas necesarias para tener éxito.


2. Estudiantes MARGINADOS/AS - ¿Quiénes son los/las estudiantes? ¿Cuáles son sus necesidades? La mayoría de las personas analfabetas quedaron marginadas debido a tres factores:
1) pobreza – la incapacidad de gastar dinero en educación y en los costos de oportunidad que implica el aprendizaje; 2) idioma - la posibilidad de hablar y escuchar adecuadamente en su lengua materna, pero la imposibilidad de comunicarse en un idioma regional, nacional o internacional y,
3) distancia, y por ende, dificultad en el acceso a la educación.

Las políticas de los países deben hacer una clara inversión y contar con políticas estratégicas para llegar a estas personas adultas que se encuentran marginadas. El apuntar a los programas correspondientes requiere integrar las destrezas de alfabetización a las necesidades específicas y viceversa.

El diagnóstico de las necesidades cognitivas de los/las estudiantes marginados/as no es otra cosa que una parte de la definición de las necesidades de aprendizaje. La comprensión de estas necesidades en el contexto del lenguaje, las normas culturales y la cultura como un todo facilitan la obtención de políticas fundadas para las intervenciones en materia de alfabetización de personas adultas. Por ejemplo, las mujeres que desde que nacen se ven sujetas a una estructura de poder en la cual dominan los hombres, quizás necesiten un programa de más de seis meses para poder ser realmente conscientes de sus derechos y así desarrollar plenamente sus capacidades para leer y escribir, acceder y analizar información y ser capaces de tomar decisiones con la información necesaria.

En forma similar, los programas que les permiten a las mujeres adquirir destrezas en materia de alfabetización y medios de vida a través de su lengua materna quizás desemboquen en el aprendizaje de un idioma regional que a menudo es el que se utiliza en los mercados y en la ciudad.

3. MATERIALES y MÉTODOS - ¿Cuáles son los contenidos específicos de los programas de alfabetización de las personas adultas? ¿Cuáles son los planes de estudio, programas de lecciones y materiales de aprendizaje que se deben desarrollar para lograr cuáles competencias en materia de alfabetización?

Muchos gobiernos e incluso ONGs implementaron programas de alfabetización en lecto-escritura y nociones elementales de cálculo aritmético con la esperanza de que, después de seis meses, las personas adultas fueran capaces de utilizarlos en una actividad posterior que se les presentara como medio de vida. En los programas de alfabetización de Timor Oriental, por ejemplo, las mujeres lograron manejar el programa de vida en forma sumamente satisfactoria, por ejemplo, criando cabras, aunque sorprendentemente no lograron adquirir las destrezas de alfabetización esperadas. Aparentemente, las mujeres manejaron el proyecto como medio de vida, ayudadas por su propio nivel de alfabetización. Es importante notar que la mejora en las condiciones de vida u otras destrezas necesarias para la vida no necesariamente pasan por los símbolos o la escritura. La capacidad de hablar y escuchar son también destrezas esenciales en materia de alfabetización, a través de las cuales se puede aprehender y analizar la información que se recibe, y ponerla en acción.

Teniendo en cuenta que la transferencia oral del conocimiento es la forma tradicional de impartir conocimiento, ¿cómo puede un programa de estudios aprovechar las destrezas de alfabetización que ya poseen las personas para lograr la transición en la adquisición de las destrezas de lecto-escritura?

La definición de los programas de estudio y niveles de competencias no sólo facilita el mejor manejo de los programas de alfabetización de las personas adultas, sino que resulta necesaria para fomentar que los gobiernos legislen en materia de políticas que definan competencias de alfabetización más ambiciosas, concretas y alcanzables, basadas en las necesidades de las personas. Este paso resulta esencial en los muy reiterados trabajos de incidencia para lograr que los gobiernos reconozcan, financien y traduzcan los sistemas de alfabetización/aprendizaje de los pueblos indígenas en programas de calidad.

¿Cuáles son los principios y procesos de aprendizaje en los programas eficaces de alfabetización de las personas adultas? La CME reiteró que no hay líneas mágicas que lleven del analfabetismo a la alfabetización, y que el aprendizaje es un proceso continuo. Por lo tanto existe la necesidad de que los gobiernos inviertan en ambientes de alfabetización, ya sea en entornos informales y no formales, como en los centros de aprendizaje comunitario, bibliotecas ambulantes, material de aprendizaje basado en los medios de comunicación, y demás. Si bien los gobiernos reiteraron la importancia del aprendizaje informal, no han logrado implementar materiales adecuados que resulten de valor para la alfabetización de las personas adultas a través de la TV, radio y demás procesos informales.


4. MENTORES – Atendiendo a las circunstancias difíciles en las cuales se les ha negado históricamente el acceso a la educación a las personas adultas, los mentores deben poseer las capacidades para facilitar el aprendizaje, dominar la materia y las principales competencias a la hora de organizar y motivar en forma constante a los grupos de personas adultas en proceso de aprendizaje. Los maestros certificados que posean formación universitaria deben adquirir unidades en trabajo social y/o desarrollo comunitario. Al mismo tiempo, debería existir un sistema que permitiera acreditar las competencias de los/as educadores/as comunitarios/as que no posean una capacitación formal. Los gobiernos deberían proporcionar las vías para aprovechar y enriquecer las competencias de los/as educadores/as comunitarios/as.

En un enfoque inter-organismos sobre alfabetización de personas adultas (por ejemplo, alfabetización en materia de salud que involucre a las organizaciones de la sociedad civil, el Ministerio de Salud, Ministerio de Asuntos Sociales, etc.), el personal de las oficinas de extensión de los organismos de gobierno debe contar con las capacidades para efectuar el trabajo de alfabetización.

La mayoría de los mentores trabajan sobre la base de voluntarios y por lo tanto no reciben una retribución suficiente a su dedicación. Los gobiernos deberían aspirar a proporcionar al menos salarios mínimos a los mentores de las personas que trabajan en la alfabetización de las personas adultas, tanto del gobierno como no gubernamentales.


5. MEDIDAS- Los índices de alfabetización oficiales se basan en las evaluaciones de alfabetización que proporcionan los propios involucrados, las cuales a menudo no constituyen una base sólida para desarrollar intervenciones en materia de alfabetización de personas adultas
(2). Los países deben movilizarse para adoptar mejores formas de poner verdaderamente a prueba la alfabetización, a los efectos de obtener datos confiables sobre los vacíos y las necesidades de alfabetización.

Se han generado varias discusiones sobre los resultados de la alfabetización, pero todavía están por desarrollarse temas como los parámetros de referencia en los procesos para vincular la lecto-escritura con la adquisición del conocimiento. ¿Cuáles son las formas alternativas de controlar y medir la alfabetización de las personas adultas más allá de las pruebas realizadas con papel y lápiz sobre la capacidad de leer y escribir? Dada la diversidad de contextos emergentes para el aprendizaje, hubo sugerencias para adoptar un enfoque de evaluación integrado por una carpeta de materiales realizados por los participantes para demostrar que realmente se adquirieron una serie de competencias básicas de aprendizaje.

Si bien los gobiernos están abiertos a este enfoque de carpetas con materiales de evaluación, la practicidad de fijar los parámetros y las pruebas para comparar los resultados de alfabetización sobre los/las estudiantes de diferentes zonas geográficas se considera difícil y costosa. Al mismo tiempo, aún se deben desarrollar las capacidades de educadores/as o facilitadores/as en materia de alfabetización para usar el conjunto de materiales de evaluación. La meta de garantizar que existan políticas para evaluar la alfabetización según los cuatro pilares de aprendizaje de Delors podría dar lugar a una posible asociación entre el gobierno, el sector académico e implementadores/as de las organizaciones no gubernamentales.

Financiamiento y gobernanza

6. FONDOS - ¿Cuáles son los recursos que necesitan los gobiernos para implementar programas eficaces de alfabetización de personas adultas? Si bien el marco es proporcionar alfabetización más allá de la lecto-escritura, los recursos de los gobiernos en el área de alfabetización se limitan a los programas de alfabetización tradicionales. La alfabetización, con su infinidad de componentes, encuentra escaso apoyo en los sectores parlamentario y ejecutivo debido a que en ellos se percibe que los resultados del aprendizaje son difíciles de alcanzar o medir, especialmente en el caso de las personas adultas.

Los programas de alfabetización de las personas adultas tienden a ser periódicos, generalmente se implementan dentro de un ciclo de 6 meses que, en el caso de algunos, se complementa luego con proyectos de vida. Se deben sustituir los proyectos de alfabetización de personas adultas que se imparten como algo excepcional por programas de alfabetización permanentes, estratégicos y aplicables a todo el sector. Ello requerirá de inversiones para implementar la financiación de los programas de alfabetización de personas adultas a largo plazo, acompañados de documentación sobre la coyuntura local, desarrollo de materiales, medidas de evaluación, construcción de capacidades para educar, creación de estructuras y sistemas de gestión.

Debe realizarse una campaña dirigida a los integrantes del parlamento para permitir la existencia de políticas que garanticen los recursos para los programas estratégicos de alfabetización de las personas adultas, complementados con estructuras y mecanismos institucionalizados.

Los gobiernos deberían ser primordialmente responsables de garantizar la existencia de programas de alfabetización de personas adultas para todos y todas. Los gobiernos nacionales deberían asumir el liderazgo en el tema, al tiempo que trabajan con los gobiernos locales. La tendencia actual –en la cual los gobiernos nacionales se concentran en el sistema escolar, al tiempo que transfieren el grueso de la educación no formal, y en consecuencia, los programas de alfabetización de las personas adultas, a los gobiernos locales – crea una desigualdad de financiación, en detrimento de las personas pobres y marginadas que viven en su mayoría en sitios con gobiernos locales de escasos recursos.

7. GESTIÓN Y CONTROL – En un trabajo regional sobre alfabetización de personas adultas organizado por ASPBAE en noviembre de 2007, se determinó que las ONGs trabajaban en forma independiente de los gobiernos y no habían logrado presentar sus logros a los gobiernos como aportes a la EPT. Una de las recomendaciones del taller es lograr un equilibrio entre autonomía, reconocimiento y colaboración. Debe existir un marco de coordinación, y en los casos en que sea posible, un marco de colaboración para el trabajo entre los proveedores gubernamentales y no gubernamentales de alfabetización de personas adultas.

Los grupos de la sociedad civil no tienen por qué quedar limitados a la prestación de servicios, implementando y gestionando sus propios programas de alfabetización. Deben involucrar a los gobiernos locales y nacionales en la formulación, implementación y control de políticas para presionar en pos de la erradicación del analfabetismo en las personas adultas. A los efectos de garantizar que se mantengan las políticas más allá del mandato político de los funcionarios de gobierno, las estructuras y mecanismos para continuar el trabajo de alfabetización de las personas adultas deben ser operativos (en aquellos lugares donde ya haya estructuras) u organizarse a diferentes niveles.

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(1)  El marco de las 7M fue un instrumento que surgió en una de las sesiones de los (Dis)Cursos sobre los Sistemas de Aprendizaje Alternativo de E-NET Filipinas. Es un intento por documentar en forma sistemática y/o analizar la educación comunitaria de la sociedad civil dentro de uno o varios “sistema/s” de aprendizaje. El esfuerzo surgió de la crítica de un gobierno que llamó la atención sobre la falta de armonización en el trabajo de educación de las organizaciones de la sociedad civil en Filipinas.

(2)  Usando pruebas de alfabetización reales, Education Watch de ASPBAE en las Islas Salomón, Papúa Nueva Guinea e Indonesia (con E-Net for Justice Indonesia) reveló que los índices de alfabetización de estos países son menores que los que indican las cifras oficiales (basadas en los censos, según la información proporcionada por las propias personas).


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