Comentarios sobre el
documento de discusión sobre la Alfabetización de Personas Adultas
para el Seminario Virtual del ICAE
Por Agneta Lind, 17
de abril del 2007
Creo que el documento
es muy reflexivo y original. Me gusta lo de las siete M. Pero voy a
limitar mi contribución al tema del valor de la alfabetización y a la M
nº 3: Materiales y Métodos y concluiré con un breve comentario sobre
gobernanza y finanzas.
El valor de la alfabetización
Tendemos a subestimar el valor y el empoderamiento que implica el
acceso a la alfabetización y el aprendizaje de la lectura, escritura y
cálculo (en forma escrita). La alfabetización es tan importante como la
capacitación de personas jóvenes y adultas en las habilidades prácticas
y en el manejo de pequeños emprendimientos en los programas de educación
de personas adultas. Pero no logra integrar todo lo que las personas
adultas pobres y analfabetas necesitan en un programa. La alfabetización
es obviamente una herramienta necesaria y una capacidad para la vida
como lo es saber cómo hacer ladrillos de cemento, tejer canastos, cocer
vestidos o llevar registros. Para poder aplicar las destrezas o
habilidades técnicas es necesario tener dinero, herramientas, y material
para la producción. Actualmente, la alfabetización es una capacidad muy
valiosa en la mayoría de los medios. La alfabetización ayuda a las
personas cuando viajan, cuando firman acuerdos, cuando votan, cuando
trabajan, cuando compran o venden, o simplemente cuando disfrutan
leyendo las noticias, bromas o historias.
Existen diversas formas de considerar que las personas que van a clases
de alfabetización, y la mayoría de las personas que necesitan aprender a
leer y escribir, son personas que están viviendo en la pobreza. Son las
personas que no tuvieron la oportunidad de ir o terminar la escuela. Son
las personas que no tienen un lugar en la casa donde puedan leer o
escribir, o que ni siguieren pueden comprar un periódico, mucho menos un
libro. Son las personas desfavorecidas, que no tienen electricidad ni
agua en sus casas. Son padres y madres que no siempre pueden pagar el
costo de enviar a sus hijos/as a la escuela. Son las personas que no
siempre pueden hacer una comida completa al día. Son personas que se
enferman con mayor frecuencia que las personas que tienen mayor
educación y cuando están enfermas no pueden pagar un transporte rápido a
una clínica o comprar la medicina que le han recetado o prescrito.
Sin embargo, no ayuda en nada hacer creer a las personas que ofrecer
programas iniciales de alfabetización a personas adultas eliminará la
pobreza. La alfabetización ayuda a las personas a manejar mejor sus
vidas, pero no es mágica. ¿Por qué no aceptar que en el mundo actual
todas las personas necesitamos y tenemos derecho a la alfabetización, es
decir, a las capacidades y prácticas de leer y escribir todo tipo de
textos, dibujos, gráficas y números, ya sean digitales, impresos o
escritos a mano?
Tratemos de no confundir la terminología, utilizando el término
alfabetización cuando queremos referirnos a otras competencias o
capacidades. Esto contribuye a desdibujar nuestra causa y debilitar
nuestro advocacy para la obtención de una financiación adecuada de la
alfabetización de personas adultas como la base de los sistemas de
educación de personas adultas en una perspectiva del aprendizaje a lo
largo de toda la vida.
Métodos y materiales
Suele considerarse importante adaptar los métodos, así como
los contenidos, a las personas adultas que están aprendiendo. Los
métodos participativos suelen ser los mejores. Sin embargo, se ha
descubierto que la motivación de la persona que está aprendiendo es aún
más importante para obtener resultados positivos. Se han obtenidos
resultados diferentes a partir de la implementación de todo tipo de
métodos.
La lección más importante que sacamos es que las personas adultas deben
ser tratadas, por lo menos, con debido respeto y paciencia y que el
método elegido debe estar dentro de alcance de los/as maestros/as, de lo
contrario, tienden a caer en los métodos que recuerdan de su propia
experiencia escolar. Uno de los desafíos es que enseñar cálculo y la
capacidad de leer y escribir suele requerir técnicas especiales de
enseñanza, mientras que enseñar otros temas, relacionados con los
programas de alfabetización, requiere un grupo diferente de habilidades
y conocimientos.
Los programas de alfabetización de personas adultas que han fracasado,
culpan erróneamente al uso de libros de textos pre-conceptualizados e
impresos y la transmisión de arriba hacia debajo de una alfabetización
escolarizada predominante, que supuestamente no toma en cuenta el
conocimiento y la alfabetización local. La idea de no utilizar material
preconcebido puede funcionar en sociedades alfabetizadas tales como el
Reino Unido donde existe gran abundancia de material escrito y donde se
dispone de personal calificado y capacitado para la alfabetización y
educación de personas adultas, pero puede ser contraproducente en medios
menos alfabetizados. Tal como se destaca en el Informe de Monitoreo
Global del 2006 sobre alfabetización de personas adultas (
http://portal.unesco.org/education/es/ev.php-URL_ID=43283&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html
),
los libros de texto para alfabetización de gran calidad suelen ser clave
para el éxito de un programa. El uso de verdaderos materiales de
alfabetización para practicar la lectura de periódicos, completar
formularios, leer y escribir cartas y horarios, calcular ingresos y
gastos, etc. es útil tanto como complemento como parte de dichos textos.
De hecho, no hay métodos ni enfoques mágicos que respondan a todos los
contextos y a todos los y las estudiantes. Cada grupo de aprendizaje
deberá ser tratado de acuerdo con sus motivaciones, condiciones de vida,
hábitos de lenguaje, aprendizajes previos, conocimiento y experiencia. Y
en cada grupo de aprendizaje habrá diversidad de necesidades y
aspiraciones para aprender.
Un desafío central, por lo tanto, es diseñar programas y capacitar
facilitadores que sean lo suficientemente flexibles como para responder
a la diversidad de necesidades de aprendizaje en situaciones de
lenguajes múltiples, y al mismo tiempo aportar suficiente orientación y
estructura como para que los participantes sientan confianza en que
están progresando de manera continua. Sistemas modulares con evaluación
continua incorporada y puntos de evaluación frecuentes tienen el
potencial de otorgar al mismo tiempo flexibilidad y estructura.
Gobiernos y todos los involucrados responsables en prestar este tipo de
servicios, deben invertir en capacitación y en materiales para
alfabetización de personas adultas.
Financiamiento y gobernanza
Promover alfabetización para todos y todas y sociedades
alfabetizadas es un desafío complejo pues requiere responder al mismo
tiempo a la diversidad y a la coordinación en todos los niveles. A nivel
nacional se sienten fuertemente las repercusiones negativas de la falta
de coordinación entre
las agencias internacionales. Gobiernos nacionales dependientes de ayuda
en los países más pobres y ONGs trabajando en el campo de la
alfabetización deberían demandar que las diferentes agencias e
iniciativas internacionales reconcilien y coordinen sus posiciones y
enfoques de manera de evitar ambigüedades, despilfarro de recursos,
cortes no predecibles así como complicaciones innecesarias en el
desarrollo de políticas y estrategias de alfabetización inclusivas y
eficientes.
Finalmente, no será posible responder seriamente a los desafíos de la
alfabetización a nivel global, nacional y local sin aumentos
significativos en el financiamiento de los programas de alfabetización
de personas jóvenes y adultas y en el desarrollo ésta dentro y fuera de
las escuelas, y sin una inversión sostenida en los recursos humanos
necesarios para implementar estrategias de promoción de la
alfabetización. El logro de los objetivos y metas acordados a nivel
internacional requiere de compromisos renovados, incluyendo para la
educación de personas jóvenes y adultas, de manera de promover la
creación de sociedades alfabetizadas inclusivas.